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Archive for the ‘Biografías mexicanas’ Category

El filósofo michoacano Samuel Ramos Magaña (8 de junio de 1897-21 de junio de 1959) es uno de los primeros pensadores modernos de México que se interesó en conocer en profundidad la forma de ser y pensar del mexicano, en tratar de hallar respuestas al porqué de su particular forma de ver el mundo y verse a sí mismo.

Autor de un texto fundamental en los estudios sobre la naturaleza de lo nacional: El perfil del hombre y la cultura en México, fue impreso originalmente en 1934 por Imprenta Mundial, y reimpreso por Espasa-Calpe en la colección Austral, con varias ediciones entre los años 1965-1972, con el cual buscó comprender la forma de actuar del mexicano.

Aunque no fue el primero ni el único, Ramos tiene el privilegio de haber sistematizado el conocimiento filosófico de su época, además de sumar nuevos enfoques a su interpretación, como las aportaciones de Sigmund Freud y el psicoanálisis, y otros avances científicos. El resultado fue un ensayo, una obra híbrida, mezcla de filosofía, ensayo literario, psicología e historia que sentó las bases para un debate que, aun hoy día, persiste.

A pesar del deseo paterno (el médico Samuel Ramos Cortés) de que estudiara medicina, Samuel Ramos siempre sintió inclinación por el estudio de la literatura y la filosofía. Después de recibir instrucción básica en Morelia, Michoacán, el joven Ramos viaja a la capital del país y se inscribe en la Escuela de Medicina, no obstante, acude como oyente a clases de filosofía de Antonio Caso en la Escuela de Altos Estudios. Deja medicina y termina sus estudios de filosofía en 1919. Posteriormente obtiene su maestría y doctorado en la Universidad Nacional.

Para el joven Ramos, quien en su juventud ya leía a Spencer, el psicólogo E. Tichener y Stuart Mill; pero también al filósofo escolástico español Jaime Balmes, el pensamiento de Antonio Caso fue una influencia determinante. En 1921 ingresa como profesor de ética en la recién creada Escuela Nacional Preparatoria, donde permanece hasta 1926, cuando viaja a Francia para estudiar en la Sorbona de París y el Colegio de Francia, después pasó una temporada en Roma y conoció Moscú.

Regresa a México con nuevos bríos e ideas renovadas por su aproximación a las ideas de Hartmann, Scheler, Husserl, Heidegger y, especialmente, a la filosofía de José Ortega y Gasset, toma la determinación de marcar distancia con su mentor: Antonio Caso.

En 1927, publica un artículo criticando la filosofía de Caso, en la recién creada revista Ulises, dirigida por los jóvenes escritores Salvador Novo y Jorge Cuesta, también publicaba en ella el poeta en cierne Xavier Villaurrutia. La respuesta de Caso —la principal figura del nuevo nacionalismo mexicano, apoyada por el presidente Álvaro Obregón y el secretario de Educación Pública José Vasconcelos, otro filósofo—, no se hizo esperar y más que filosófica fue visceral, el texto se llamó Ramos y yo (un ensayo de valoración personal) (Cultura, 1927).

Aunque Ramos negó varias veces haber pretendido la confrontación con su maestro, los hechos fueron muy diferentes. No sería la única batalla que tendría que afrontar Ramos para defender sus ideas. En 1929, en la revista Contemporáneos publicó el artículo “La cultura criolla”, que más tarde formaría parte de El perfil del hombre y la cultura en México. Para 1932, sería llevado a juicio por un artículo publicado en la revista Examen (“Psicoanálisis del mexicano”, que también pasaría a formar parte del texto El perfil…), y por otro texto del escritor Rubén Salazar Mallén, junto con el director de la publicación, Jorge Cuesta.

El dar una respuesta a lo que significa ser mexicano o, más extensamente, latinoamericano. No se inicia y termina con Ramos: ¿qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos? ¿Qué nos hace diferentes? Son preguntas que han tratado de responder, en nuestro ámbito de pensamiento, escritores y filósofos como José Vasconcelos (La raza cósmica, 1925), Alfonso Reyes, Rodolfo Usigli, Leopoldo Zea, Octavio Paz (El laberinto de la soledad), Santiago Ramírez (Psicología del mexicano) y más recientemente el antropólogo y sociólogo Roger Bartra (La jaula de la melancolía), entre otros.

Así, Ramos se inscribe en una tradición decimonónica que tiene su mayor exponente en el escritor uruguayo José Enrique Rodó (Ariel, 1900), y por un filósofo casi olvidado pero que fue muy influyente en el grupo del Ateneo (al que pertenecían Caso y Vasconcelos): Ezequiel A. Chávez, quien por 1900 publicó en la Revista Positiva “un estudio de las características del ser del mexicano y, al parecer, fue el primero en hacerlo”, asegura la investigadora María del Carmen Rovira Gaspar, en su muy bien documentado ensayo “Samuel Ramos ante la condición humana”. A más de los estudios publicados por Antonio Caso y José Vasconcelos.

Para elaborar su interpretación de la esencia de la mexicanidad, Ramos se basó en el pensamiento del filósofo español Ortega y Gasset, quien proponía que lo esencial de la cultura está en el modo de ser del hombre, que se moldea a partir de su circunstancia, y en las ideas psicoanalíticas del Alfred Adler (1870-1937), discípulo de Freud, quien basó sus estudio en el “complejo de inferioridad”.

Para Samuel Ramos se vuelve necesario explicar cómo piensa el mexicano, basado en las experiencias, muchas veces traumáticas, de su historia. Así, concluye que el mexicano “imita” la cultura europea y anglosajona como un mecanismo psicológico inconsciente de defensa, y sus sentimientos de “inferioridad” y “autodenigración” son una respuesta a su necesidad de evadir (y despreciar) la realidad.

“El perfil del hombre —según Ramos—, es un producto de sus motivaciones, sentimientos y resentimientos adquiridos a través del tiempo”.

El filósofo comentó muchas veces que los mexicanos “no eran”, pero sí se “sentían inferiores” —lo llama “sentimiento de inferioridad”— con respecto a otras personas de otras culturas, lo que los había llevado a representar una existencia ficticia que se distingue por ciertos rasgos negativos como la pedantería, la agresividad, el machismo y la inseguridad. Y acotó: “Mientras no se defina su modo de ser (del mexicano), sus deseos, sus capacidades, su vocación histórica, cualquier empresa de renovación en sentido nacionalista será una obra ciega destinada al fracaso”.

Para exponer sus ideas sobre el machismo, Ramos se basó en el ejemplo del “peladito”, ese personaje de la clase baja urbana que ha sido blanco desde que vino al mundo de burlas e injusticias: “En sus combates verbales atribuye al adversario una feminidad imaginaria, reservando para sí el papel masculino. Con este ardid pretende afirmar su superioridad sobre el contrincante”.

Para el macho mexicano lo femenino es lo bajo: el miedo, la cobardía, lo temeroso y blando, así el macho se apropia de los valores masculinos, y los relaciona con la valentía y el nacionalismo exacerbado: ser mexicano es sinónimo de hombría, y ser hombre es ser valiente. ¡El mexicano no se raja!

También Ramos criticó frontalmente la política del nacionalismo, impulsada desde el gobierno, pues la consideraba una burda copia de países extranjeros: “El tono dominante en la política de México durante los últimos años, es el radicalismo. La demagogia se ha encargado de propagar entre las masas doctrinas sociales extremas que carecen de arraigo en México, y que, teniendo en cuenta la realidad del país, resultan utópicas en absoluto. Se podría decir que, en general, los ideales políticos tienen muy poca o ninguna relación con las posibilidades reales del país. En política, como ocurre desde hace cien años, seguimos imitando a Europa.”

A decir de Mario Magallón Anaya, investigador del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos de la UNAM: “El carácter del mexicano se singulariza por el conjunto de manifestaciones como la arrogancia, la violencia verbal, el machismo, el uso de imágenes sexuales para mostrar ‘su poder’. Así, por ejemplo, la exclamación ‘como México no hay dos’ es una expresión de falso nacionalismo, como lo es el despilfarro y la falta de planeación; como lo es el aparente desprecio por la vida, como signo de valentía y poder y el menosprecio de la mujer, por ser ‘muy hombre’; empero, también aparece el ‘llanto a flor de piel’, especialmente en las grandes emociones o en estado de embriaguez. Todos estos son considerados, por Ramos, como síntomas del ‘sentimiento de inferioridad’ que, de acuerdo con las teorías psicológicas de Jung y Adler, tienen su contrapeso en un ‘sentimiento de superioridad’ que pregona a la persona como forma de autoafirmación ante su debilidad.”

Sin embargo, Ramos —que después de recibir muchas críticas de tirios y troyanos reconoció que su obra estaba inconclusa y que su aporte, más psicológico-literario que filosófico, estaba encaminado a abrir brecha para otros investigadores— dejó claro que los mexicanos, una vez reconocido el mal alcanzarán “la cura” de su dolencia: “Cuando el mexicano haya escapado del dominio del inconsciente, querrá decir que ha aprendido a conocer su alma. Será entonces el momento de comenzar una nueva vida bajo la constelación de la sinceridad”.

La investigadora Rovira Gaspar hace un recuento del importante papel que jugó Ramos en la formación de una nueva generación de filósofos: El interés de Ramos por el pensamiento filosófico mexicano “lo llevó a proponer y fundar en el año de 1941 la cátedra de historia de la filosofía en México, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, hecho académico de gran significación y proyección al interior de la tradición filosófica mexicana ya existente. Quizá todavía no se ha reconocido suficientemente la importancia y proyección que tuvo en su momento y por siempre, la creación de dicha cátedra”.

Entre los años treinta y cuarenta convivieron en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ubicada en el edificio de “Mascarones”, profesores de gran valía como Antonio Caso y Samuel Ramos, además del grupo de los “trasterrados” por la Guerra Civil Española: Juan David García Bacca (filósofo de la Universidad de Barcelona y perteneciente al Círculo de Viena), Joaquín Xirau (padre del poeta y filósofo Ramón Xirau), José M. Gallegos Rocafull, Adolfo Sánchez Vázquez y José Gaos, entre otros.

Samuel Ramos fue nombrado en 1945 director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, cargo que desempeñó hasta 1950. En el año de 1954 fue nombrado Coordinador de Humanidades de la UNAM.

Irónicamente su discurso de ingreso al Colegio Nacional, el 8 de julio de 1952, fue una disertación sobre el valor de la obra de Antonio Caso, mismo que fue contestado por José Vasconcelos.

 Entre las muchas obras que Samuel Ramos publicó destacan: El perfil del hombre y la cultura en México; Hacia un nuevo humanismo; Veinte años de educación en México e Historia de la filosofía en México en Obras Completas (México, UNAM, Nueva Biblioteca Mexicana, 1976, reedición de 1990). En 1997, el Fondo de Cultura Económica publicó Hacia un nuevo humanismo. Programa de una antropología filosófica.

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Juárez con su hermana Nela (izquierda) y su esposa Margarita

(San Pablo Guelatao, México, 1806-Ciudad de México, 1872). Hijo de Marcelino Juárez y Brígida García, matrimonio indígena de humilde condición, Benito Juárez quedó huérfano en la infancia y habló solamente zapoteco durante gran parte de su niñez; cursó sus primeros estudios en su pueblo natal. En la ciudad de Oaxaca vivió con su hermana Josefa, quien servía en la casa de don Antonio Maza.

Estudió en el Seminario de Santa Cruz, único plantel de secundaria que existía en Oaxaca.  Gracias al apoyo del clérigo Salanueva Juárez logró salvar el requisito de tener bienes para sostenerse durante sus estudios y de poseer una lengua indígena como lengua materna conforme a las leyes eclesiásticas de esa época.

El eclesiástico pieza clave en la formación intelectual de Juárez, al que considerará en el futuro como su padrino, fue un mentor que tenía entre sus lecturas predilectas las obras de Feijoo y las Epístolas de San Pablo. Ante la insistencia para que termine la carrera de cura, Juárez convence a Salanueva con el argumento de que su edad no era suficiente aún para ordenarse, por lo que podría mientras tanto estudiar el curso de artes; que inicia en el año de 1824 cursando latín, filosofía y teología. El seminario no era su vocación.

Ingresó a la carrera de Jurisprudencia en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, en donde obtuvo en 1834 la licenciatura; estudió con gran mérito y desempeñó varias cátedras. Algunos de sus profesores eran masones. En una ocasión le pidieron representar un papel de una obra de Virgilio en una escenificación donde se incluía recitar algunos versos en latín, para parecer griego siendo él muy moreno, siguiendo un consejo de un compañero, se blanqueó la cara, lo hizo tan grotescamente que daba risa verlo. Sin embargo cuando inició el recital habló en perfecto latín, por ello le admiraron y le aplaudieron.

En mayo de 1830 Juárez es nombrado encargado del Aula de Física del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca. Se desempeñó como rector de su Instituto en 1831, en el cual siempre profesó y defendió ante todo las ideas liberales. Luego de graduarse como Abogado trabajó durante algún tiempo defendiendo comunidades indígenas, trabajo que lo hacía viajar entre diversas comunidades y la Ciudad de Oaxaca e incluso lo llevó a la cárcel. Juárez podía leer textos en latín, francés e inglés, además de que conocía el derecho canónico y el derecho civil.

El 11 de diciembre de 1831 el Ayuntamiento de Oaxaca comunica a Juárez haber sido elegido Regidor, comenzando así su carrera política. En agosto de 1832 es designado ministro suplente de la Corte de Justicia del Estado de Oaxaca, en febrero de 1833 fue nombrado formalmente diputado local. En el curso de la siguiente década recibe diversos cargos que cumple en su estado natal. Tuvo al menos dos hijos con una mujer anónima del pueblo, a la que desconoció para luego casarse con Margarita Maza, hija adoptiva de su antiguo patrón, Antonio Maza. Al celebrarse la boda tenía 37  y ella 17 años.

Juárez resultó electo diputado federal en 1847 y se trasladó a la ciudad de México con esta calidad y fue uno de los que ayudó a reelegir a Santa Anna como presidente y a Gómez Farías como vicepresidente. Votó a favor del préstamo que Gómez Farias solicitó a la Iglesia en 1847 para financiar la guerra contra EUA. El 15 de enero de aquél año se había iniciado en la masonería del Rito Nacional Mexicano, en una ceremonia que se tuvo en las instalaciones del mismo congreso, del cual se habían apropiado los liberales para tener sus reuniones. Juárez adoptó como nombre masónico Guillermo Tell.

Debido a la invasión estadounidense regresó a Oaxaca y se le colocó como gobernador interino en 1847. Su gestión se caracterizó por lograr el equilibrio económico y la realización de obras públicas como caminos, la reconstrucción del Palacio de Gobierno, la fundación de Escuelas Normales, duplicó el número de escuelas en Oaxaca, de 50 que había en todo el estado a 100 o más, se hizo el  levantamiento de una carta geográfica y del plano de la ciudad de Oaxaca. Creó el puerto de Huatulco y construyó un camino de la capital a éste, lo que permitió reducir el costo de varias mercancías que eran traídas de Veracruz o Acapulco. Como gobernador, Juárez iniciaba actividades frecuentemente a las cinco de la mañana y salía de su despacho muy tarde, pasadas las 10 de la noche. Instaló un escritorio público para que cualquiera que lo solicitara pudiese hablar con él sin importar su condición social o económica. También reorganizó la Guardia Nacional y dejó excedentes en el tesoro. Al terminar su período regresó a impartir cátedra al Instituto de Ciencias y Artes.

Al llegar por undécima vez a la silla presidencial Antonio López de Santa Anna cobró venganza a Juárez por haberle impedido ingresar a Oaxaca. Un día mientras daba cátedra llegaron por él unos militares para tomarlo prisionero. Le dijo al oficial que le permitiera cinco minutos para acabar su cátedra y éste accedió. En 1853 lo encerraron en las tinajas de San Juan de Ulúa. Al poco tiempo lo trasladaron a Veracruz donde lo embarcaron en nave de bandera española rumbo al destierro en Cuba, luego de llegar a La Habana se trasladó a Nueva Orleáns, donde conoció a Melchor Ocampo y otros refugiados que habían sido desterrados o simplemente eran perseguidos políticos del dictador. Todos ellos se reunían en esa ciudad en secreto para planear un golpe de estado en contra de Santa Anna.

Juárez consiguió trabajo en una fábrica de puros como obrero con un sueldo miserable, buscó el apoyo de las logias masónicas locales y encontró el amparo de Emile La Sere, un rico comerciante de origen haitiano y del diputado/empresario John Slidell, accionista y gerente de la Lousiana-Tehuantepec Co, empresa que buscaba crear una vía del tren hacia el istmo de Tehuantepec para importar y exportar bienes. Al prestarle la ayuda económica con la que Juárez y los otros exiliados liberales vivían en buenas condiciones, los comerciantes extranjeros esperaban que se les retribuyera cuando llegaran al poder.

En su exilio Juárez busca apoyar la lucha contra el dictador Santa Anna y logra embarcarse a Panamá para llegar a Acapulco, donde consigue primero un humilde puesto de escribiente. Apoyó al Plan de Ayutla, en 1854, y asesora al cacique acapulqueño, Juan N. Álvarez, para obtener ser presidente provisional por encargo de los liberales, un año después al alcanzar la presidencia, nombró a Benito Juárez ministro de Justicia e Instrucción Pública.

En esta época se expidió la Ley Juárez, oficialmente conocida como Ley sobre administración de Justicia y orgánica de los tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios. Ésta ley coartaba los derechos de militares y eclesiásticos, como suprimir los tribunales “especiales” que tenían ambos organismos. Más no fue una solución completa como la que firmaron posteriormente Ignacio Comonfort y Sebastián Lerdo de Tejada en la que se separaba la Iglesia del Estado. La Ley Juárez simplemente era un esbozo de algo que tenía que llegar más completo.

En 1855, durante el gobierno de Ignacio Comonfort, fue primero gobernador de Oaxaca, para después ser nombrado Ministro de Gobernación y Presidente de la Suprema Corte de Justicia. En diciembre de ése mismo año, durante el golpe de estado ocasionado por conflictos entre conservadores que apoyaban a la iglesia y liberales que habían apoyado la separación Iglesia-Estado, Juárez fue apresado por las fuerzas del propio Comonfort. La razón fue la duda de los golpistas ante su posición, ya que Juárez nunca se declaró abiertamente en contra ni a favor del conflicto, irónicamente causado por la ley que él mismo había ayudado a sentar las bases.

Sin embargo, el propio Comonfort, quien había organizado su propio golpe de estado contra su gobierno, acudió un mes después a pedirle a Juárez su ayuda, ya que tanto liberales como conservadores no habían llegado a ningún acuerdo y el gobierno se debilitaba cada vez más. Así que Juárez fue a Guanajuato a ver al General Manuel Doblado quien era gobernador, para organizar otro golpe de estado. Sin embargo, éste, junto con otros gobernadores, ya había desconocido a Comonfort y nombrado como sustituto al propio Juárez, mientras que Zuloaga en la ciudad de México también se rebelaba en contra de Comonfort y de los liberales. Esto ocasionó la Guerra de los Tres Años.

Juárez Presidente Errante

En 1858, Benito Juárez se convirtió en Presidente de la República por primera vez. Tuvo que huir de Guanajuato donde fue nombrado, a Guadalajara, Colima y Manzanillo escapando de Zuloaga quien estaba apoyado por el ejército y el clero, afectados por las leyes promulgadas durante el mandato de Comonfort, basadas en la Ley Juárez.

Don Benito movió su gobierno entre los distintos estados, siendo perseguido por el ejército federal y con ínfimos recursos, formó inicialmente una milicia de unos cuantos cientos de hombres, entre los que se encontraban muchos de sus amigos exiliados de Nueva Orleáns, como Melchor Ocampo.

Mientras realizaban una reunión de gabinete, un oficial lo traiciona y embiste junto con algunos soldados la reunión, ordenándoles preparar armas, Juárez se levanta de su silla y se coloca de frente pidiendo le disparen al pecho. Guillermo Prieto en un arrebato se coloca delante de Juárez y grita: “Los valientes no asesinan”, continua: “Si quieren sangre, tomen la mía pero no toquen al presidente”. El oficial envaina su espada y se retira junto a su tropa. Ante el avance de las tropas federales llegan Juárez y su gobierno al  Océano  Pacífico donde se ve forzado a embarcarse junto con su gabinete y quienes le acompañaban rumbo a Panamá y de ahí cruza al Océano Atlántico para viajar hacia La Habana y luego a Nueva Orleáns. En todos estos puntos le aplaudían y recibía muestras de admiración por defender su causa.

En 1858 llegó Juárez a Veracruz, donde el Gobierno de Manuel Gutiérrez Zamora le era afín junto con el Gral. Ignacio de la Llave. Al llegar al Puerto de Veracruz ya lo esperaba su esposa e hijos en el muelle junto con gran parte de la población que en ese día se desbordó al malecón para recibir al presidente constitucional, allí pasó varios meses sin sobresaltos hasta el ataque de Miramón.

El 12 de julio de 1859 Benito Juárez decreta la primera de las normas de Reforma: la “Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos”. Juárez sostuvo admirablemente su gobierno contra conservadores y franceses entre 1862 y 1867 peregrinando por México y los Estados Unidos.

El 15 de julio de 1867 regresó triunfalmente a la ciudad de México, gracias al apoyo de los Estados Unidos logrando fusilar a Maximiliano, al General Mejía y al joven Macabeo, Miguel Miramón. Cuando se celebraron las elecciones, ya que Juárez no era presidente electo, sino provisional, la Iglesia contribuyó a su triunfo al prohibir votar a los feligreses.

Ante la fragilidad del gobierno juarista, los conservadores Félix María Zuloaga y Leonardo Márquez tenían oportunidad para recuperar el poder. Ante esto, Juárez solicitó al congreso facultades extraordinarias. Los miembros liberales del congreso se negaron, con el principal argumento de que haber colocado al país bajo una constitución había costado una guerra muy sangrienta y no era posible que Juárez que había impulsado dicha Constitución ahora quisiera violar los principios de legalidad dándose facultades de virtual dictador. Sin embargo, dos grupos de conservadores atraparon a Melchor Ocampo y a Santos Degollado y los mataron; el asesinato cambió la opinión de los liberales en el congreso que decidieron otorgar dinero y permisos a Juárez para acabar con los conservadores.

Invasión francesa y Segundo Imperio Mexicano

Al no poder pagar la República sus deudas con Europa debido al precario erario público y como consecuencia de la Guerra de Reforma, el puerto de Veracruz fue invadido el 15 de diciembre de 1861 por una fuerza española de 6,000 hombres que no encontró resistencia, el 9 de enero de 1862, se les unieron 3,000 franceses y 800 ingleses.

Los invasores ingleses y españoles salieron del país tan pronto  obtuvieron el pago pacífico de las deudas, los franceses sabotearon las pláticas pues Napoleón III ambicionaba extender sus dominios y buscaba secretamente establecer un Imperio Mexicano.

El Papa Pío IX también apoyó la invasión de México, la iglesia católica estaba fuertemente disgustada con la aplicación de las Leyes de Reforma en México. La encíclica del Vaticano Quanta cura, incluía el Syllabus errorum que era un catálogo de infracciones a los presuntos derechos de la Iglesia en que incurrían, en Europa y en América, gobiernos de países antaño sometidos al dominio eclesiástico. “Levantamos nuestra voz pontificia con libertad apostólica en esta vuestra plena asamblea para condenar, reprobar y declarar írritos y sin ningún valor los mencionados decretos”, sentenció el papa Pío IX respecto a las Leyes de Reforma en México.

Los franceses perdieron el 5 de mayo de 1862 la Batalla de Puebla, contra las tropas mexicanas bajo el mando de Ignacio Zaragoza. Francia fue la risa de Europa pues se consideraba que tenía el mejor ejército del mundo en aquel momento. El General Zaragoza mandó a Palacio Nacional su famoso telegrama: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”.

Francia al año siguiente de la batalla del 5 de mayo, mandó a 25,000 hombres que entraron a la Ciudad de Puebla en poco más de dos meses, luego de haberle puesto un sitio a la ciudad, que provocó la escasez severa de alimentos lo cuál mermó las posibilidades defensivas que desde el principio eran inferiores. Varios comandantes del ejército mexicano, entre ellos Porfirio Díaz y González Ortega fueron capturados. Comonfort fue fusilado.

El 31 de mayo de 1863 el Congreso de la República efectuó una sesión solemne en el Zócalo capitalino con miles de mexicanos que fueron a despedir a Juárez y su gabinete al abandonar la capital junto con una gran caravana para llevar consigo el Gobierno de la República hacia el norte a salvo de los invasores. En la caravana iban los principales ministros de Juárez así como muchas carretas cargadas de papeles que contenían los archivos de la nación. La caravana era custodiada por unas tres centenas de soldados bien pertrechados.

Al pasar la caravana de Juárez cerca de Dolores Hidalgo, Guanajuato, Juárez ordenó desviarse hacia tal población, allí visitó la casa de Miguel Hidalgo que se encontraba en buenas condiciones, el jefe municipal le hizo saber al presidente que tal anciano que se veía por ahí era el que custodiaba la propiedad, además de que éste había sido amigo de Miguel Hidalgo. Juárez se acercó al hombre que pretendió reclinarse ante Benito, pero este lo detuvo y le dijo que era él quien debiese reclinarse ante el viejo por ser un héroe de la independencia. Juárez le preguntó al hombre sobre cómo era Don Miguel a lo que este respondió que era un hombre extraordinario. Juárez le dijo que él luchaba por los mismos ideales que Hidalgo.

Los franceses entraron a la capital mexicana sin disparar un solo tiro, ya que Juárez y su gabinete estaban gobernando sabiamente desde San Luis Potosí. Juárez había enviado a su esposa Margarita y sus hijos a Nueva York, Estados Unidos, donde recibió el apoyo de Matías Romero y la Embajada de México en aquel país.

La encomienda de Juárez era asegurarse que los Estados Unidos estuvieran del lado de la República y en contra del imperialismo francés. Abraham Lincoln presidente norteamericano en ese entonces tenía grandes problemas en medio de la Guerra de secesión que se entablaba entre el norte y el sur del país. Matías Romero consiguió que Estados Unidos influyera para evitar que España apoyara la empresa francesa en México.

Maximiliano se dirige a México y escribe una carta a Juárez invitándole a participar en su gobierno imperial. Juárez le contesta desde la Ciudad de Monterrey el 1 de marzo de 1864 rechazando tal propuesta, denostándolo por ser un agente de Napoleón (III) y advirtiéndole que la historia los juzgará. Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará. Carta de Benito Juárez a Maximiliano. Monterrey, NL. 1 de marzo de 1864.

Ese mismo año el presidente Benito Juárez y sus ministros Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias y Miguel Negrete arriban a territorio chihuahuense e instalan el gobierno republicano, en Chihuahua la república gozaba de bastante apoyo tanto del gobierno como del pueblo. Mientras tanto en Nueva York la tragedia ensombrece a la familia Juárez, a causa de las heladas invernales y de la escasez  de leña y alimentos provocadas por la guerra norteamericana, muere victima de la pulmonía Pepito uno de los hijos de Benito, lo poco que había era sumamente caro y el hogar de Margarita no contaba con esos recursos.

Simultáneamente en Norteamérica las tropas al mando de Abraham Lincoln toman la capital del Sur y derrotan al general Robert E. Lee, Matías Romero presenta las felicitaciones del gobierno de la República Mexicana al presidente Lincoln el cual al poco tiempo es asesinado. El parque sobrante de la guerra civil en Norteamérica fue de mucha utilidad para la República y contra el imperio francés.

Maximiliano en la Ciudad de México informaba a su gabinete que el país estaba pacificado y que en pocos días el ejército imperial entraría a Chihuahua para acabar con Juárez. Napoleón manda el retiro de algunos miles de efectivos ya que en Francia sufría el embate del congreso por los excesivos gastos que representaba la invasión de México; en el bando invasor hay en el ambiente una gran satisfacción porque la República, Juárez y los brotes insurrectos de republicanos a lo largo del país, se suponen aniquilados.

En una madrugada de mayo de 1865 los franceses atacan de madrugada Chihuahua al mando del General Agustín E. Brincourt, La ciudad es bombardeada y se defiende tenazmente pero finalmente cae en manos de los franceses. El gobierno de la República reducido a un pequeño número de personas llega a Villa Paso del Norte, lo que hoy es Ciudad Juárez. Al ser perseguidos por los franceses tienen que huir a una serranía inhóspita, deshabitada, donde sólo había matorrales, víboras y alimañas. Los franceses al llegar son informados que Juárez cruzó la frontera lo que da por terminada la persecución.

La República se recupera

Las fuerzas republicanas al mando del General Luis Terrazas Fuentes contraatacan a los franceses y retoman la Capital de Chihuahua el 25 de marzo de 1866, luego recuperan Parral y avanzan sobre el estado de Durango, Juárez entra a la Capital Chihuahuense el 7 de junio de 1866 ante gran júbilo de la población.

En esas mismas fechas el imperio de Maximiliano tiene cada vez más problemas. El clero mexicano se había revelado ante el imperio por que Maximiliano no dio marcha atrás a las Leyes de Reforma. Francia había ordenado ya el retiro total de su ejército. En Estados Unidos ya no estaban en guerra y en su congreso se pronuncian por el total apoyo al presidente Juárez y la República, envían al ejercito norteamericano con cien mil  hombres a la frontera con México para amedrentar a los franceses. Carlota parte a Europa la madrugada del 7 de julio de 1866 con el plan de buscar apoyo del Papa Pío IX, Napoleón III y El hermano de Maximiliano entre otros.

La división entre los republicanos en México se hace más dramática ya que el período constitucional de Juárez se acerca a su fin. Por tal motivo Juárez había publicado un decreto en donde por argumentar que el país estaba en guerra extendía su mandato hasta que se normalizara la República y se convocara a elecciones.

Mientras Carlota busca apoyo en Europa para la aventura del imperio, Maximiliano viaja de excursión de la capital mexicana a Cuernavaca, después de varias vicisitudes Carlota logra entrevistarse con Napoleón III, quien le niega más apoyo y le dice que su marido debía de abdicar pues no tenía otra opción.

En Chihuahua Benito Juárez recibía buenas noticias de todo el territorio nacional respecto a la recuperación del control de la patria. El ministro de la guerra Gral. Ignacio Mejia rendía los informes correspondientes. Porfirio Díaz avanzaba en Oaxaca desde el Sur. El gobierno de Juárez retoma el control de las aduanas de San Blas, Mazatlán y Guaymas que representaban importantes recursos para su gobierno. Luego el ejército republicano toma las ciudades de Monterrey y Tampico logrando controlar más aduanas de esas regiones.

El ejército francés y el republicano de México tuvieron batallas pero no en grandes cantidades de hombres, pues los franceses se iban retirando hacia el Sur y los republicanos en algunas ocasiones esperaban que los franceses se fueran para avanzar, sin embargo hubo batallas de en las cuales los republicanos derrotaron al ejército francés, aunque la mayoría de ellas serían ejecutadas a manera de guerrillas.

Ante la realidad geopolítica de México Juárez decide trasladar su gobierno al sur hacia Durango, en su famosa carroza negra le acompañaban Sebastián Lerdo y José María Iglesias, dejan el estado de Chihuahua con agradecimiento por la ayuda recibida, el alojo al gobierno y a la causa republicana, en donde Juárez llegó acorralado y salió triunfante.

La debacle del imperio

Maximiliano decidido a abdicar recorre el Palacio de Chapultepec indicando las pertenencias para embarcar, deja la mayoría de las habitaciones intactas pues muchos objetos habían sido regalos al pueblo de México. Sale sigilosamente rumbo a Veracruz. En Orizaba una multitudinaria manifestación de conservadores de la zona le impide irse,  Maximiliano decide quedarse entonces por un mes más.

Maximiliano recibió el apoyo de los generales Leonardo Márquez y Miguel Miramón (ex presidente de México), Miramón le notificó que se había conseguido que la iglesia ofreciera 11 millones de pesos, además de que se tenía la posibilidad de reunir 29 000 hombres y de que la junta de notables apoyaría a Maximiliano, convencido formó un nuevo gabinete en Orizaba. A finales de noviembre de 1866 Maximiliano preparaba su regreso a la Ciudad de México.

Juárez y su gobierno llegan a Durango los primeros días de noviembre y realizan una reunión con su gabinete de guerra. Deliberan sobre la toma de Matamoros que era el único punto importante en el norte además de estratégico que aún quedaba en manos del imperio, se sitia la ciudad y cae. Para esas fechas todo el norte era republicano. Ante el avance del control del país por los republicanos Juárez traslada su gobierno rumbo a Zacatecas siempre escoltado por el Batallón de supremos poderes.

El 13 de febrero de 1867 sale Maximiliano de la Ciudad de México rumbo a Querétaro con 9000 hombres mal equipados (tanto conservadores como la legión francesa que se quedó con él). Lo acompañaban entre otros personajes, el mariscal Albert Hans y Leonardo Márquez, este último conocido como el “Tigre de Tacubaya” por la masacre de médicos que mandó hacer allí (conocidos como “Los mártires de Tacubaya”). Maximiliano salió de la Ciudad de México una semana después de que la mayoría de las tropas francesas se habían retirado.

El día 19 febrero de 1867 entra el ejército de Maximiliano a la Ciudad de Querétaro. Durante los días 20 y 21 siguen llegando contingentes de Michoacán, San Luis Potosí y Guanajuato entre otros Estados. El día 21 entran 4,000 hombres. En Querétaro se celebró una verbena popular celebrando la llegada de los imperialistas. En total eran entre 10 y 12 mil hombres en las filas de Maximiliano.

Un parte militar entregado a Maximiliano decía que las fuerzas enemigas eran 28,000 hombres, siendo 2,000 de caballería. El Gral. Mariano Escobedo realizó un recorrido del campo de batalla próximo, Exclamó: “Mañana comenzará el principio del fin para el imperio”.

Los liberales impusieron un sitio a la Ciudad de Querétaro, con lo cuál no podía entrar ni salir nada ni nadie, incluidos víveres o comunicados. Maximiliano tenía por cuartel general el Cerro de las Campanas y acudía al frente de batalla para animar a su tropa y conocer la situación de primera mano.

Maximiliano, luego de reflexionar pide a un general de su confianza de nombre Miguel López ir como mensajero ante el Gral. Mariano Escobedo y plantearle su rendición condicionada, que se le diera un salvoconducto para salir de México, que nunca regresaría, que se respetara la vida y las propiedades de los generales, oficiales y tropa. El general Escobedo ante tal propuesta dijo que se lo consultaría al Sr. Presidente y que regresara en unos días a la misma hora. Juárez fue consultado directamente por el Gral. Mejía, Ministro de la Guerra, a lo que respondió: “Rendición incondicional”.

Maximiliano acorralado y rodeado, pidió que si debía de correr sangre fuera únicamente de él y volvió a pedir amnistía para sus tropas y oficialía. Se le dijo que no era considerado como Emperador de México, sino como Archiduque de Austria y que a partir de ese momento quedaba en calidad de prisionero de la República. Se le notificó que se consultaría con el Presidente su petición.

Las noticias de Maximiliano y su imperio dieron la vuelta al mundo. En Europa hubo mucho movimiento diplomático pidiendo a través de los embajadores intervinieran a favor de Maximiliano. La mayoría de los gobiernos europeos, señalaban a Napoleón III como el asesino, por negarle su apoyo y haber dejado al archiduque a su suerte.

Por consejo de Lerdo de Tejada se nombra un tribunal militar para juzgar a Maximiliano y dos de sus generales Manuel Miramón y Tomás Mejía, quienes fueron llevados al teatro de la ciudad de Querétaro para ser juzgados. En dicho juicio (que duraría tres días), se les condena a morir un día después del proceso, por medio de un pelotón de fusilamiento. Todo ello bajo los delitos de, apoyo a los invasores franceses, traición a la patria para los mexicanos y de usurpación del poder para el austriaco. La condena dio la vuelta al mundo, destacando en Europa donde los periódicos decían que “el indio sació su sed de sangre”. La sentencia se consumó la mañana del 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas, la noticia dio la vuelta al mundo.

La república restaurada

Juárez prepara su regreso a la Ciudad de México. Juárez sale de San Luis Potosí, pasa por Dolores Hidalgo donde hace una ceremonia a los héroes de la independencia nacional. El 15 de julio de 1867 Juárez entra a la Ciudad de México e izó la bandera en la Plaza de la Constitución. Juárez dijo que se debía convocar a elecciones para que su gobierno fuese legítimo e instruyó a Sebastián Lerdo de Tejada que se encargara de convocar las elecciones. Luego de ganar en las elecciones, el 16 de enero de 1868 Juárez se reinstala en la presidencia con una reunión de todo su gabinete. Juárez decía a menudo que eran los tiempos de la paz y la concordia.

En este nuevo período Juárez crea dos despachos nuevos, el de Instrucción pública y el de Fomento, pretendía expandir la educación pública con carácter gratuito y laico en todo el país con la construcción de cientos de escuelas. En ese tiempo la población de México era de siete millones de personas de las cuales cinco millones eran ignorantes y pobres. Sólo unos ochocientos mil eran letrados. Para hacerse de recursos Juárez despidió 60 000 militares (“Maestros por soldados” -decía-); se llevó a cabo un gran plan de alfabetización nacional.

Con respecto a la infraestructura, Juárez deseaba terminar la línea férrea de Veracruz a la Ciudad de México antes de terminar su mandato. Eran en total 478 Km. de ferrocarril con sus respectivos puentes, túneles y desvío de aguas entre otros. Juárez lograría instalar 5.000 Km. de telégrafo en tres años con el apoyo de inversionistas mexicanos y extranjeros.

Al principio de este período Juárez solía trabajar hasta pasada la media noche, sin embargo por el año 1870 cambió su hora de salida a las 18.00 para pasar el resto del día con su esposa y su familia. Margarita desde un tiempo atrás había empezado a tener manifestaciones de una enfermedad que los médicos pensaban era probablemente grave.

El 2 de enero de 1871, Margarita Maza muere victima del cáncer, Juárez gritó de dolor, pidió a sus amigos que no enviaran esquelas y que manejaran el fallecimiento con discreción. Pero Sebastián Lerdo dijo que no se podía hacer aquello por que era una mujer muy querida y los periódicos publicaron la noticia, el país entró en luto.

En julio de 1871 habría elecciones, los candidatos eran Sebastián Lerdo, Porfirio Díaz y Benito Juárez. El 7 de octubre de 1871 la comisión escrutadora dio el fallo definitivo: Sebastián 2874 votos electorales, Porfirio 3555 y Juárez 5837. Juárez era el ganador. Sin embargo se acusó al gobierno de Juárez de fraude electoral.

Porfirio Díaz se había separado del ejército y se trasladó a la hacienda de la Noria en Estado de Oaxaca, donde se fabricaban cañones. Al poco tiempo Porfirio Díaz pronunció el Plan de la Noria donde desconocía a Juárez y llamaba a levantarse en su contra. La “no reelección” era una de las principales imputaciones contra Juárez, Porfirio lo acusaba de dictador; El 1 de octubre de 1871 surgió el levantamiento, Juárez enfrentó la rebelión enviando al Gral. Sóstenes Rocha a hacer frente a los rebeldes en la Ciudadela, los militares del gobierno doblegaron a los rebeldes.

 Una tarde visitó junto con varias de sus hijas la tumba de Margarita. Les platicó una anécdota de la tarde que en llegó un grupo de empresarios norteamericanos. No se le acomodaba el cabello y le pidió a Margarita limón que era lo único que se lo controlaba. Margarita se lo puso y lo peinó. Luego le hizo el nudo de la corbata pues Juárez estaba nervioso y no le salía. Margarita le dijo “¡Que inútil eres!“. Juárez les dijo a sus hijas que ella tenía razón, ¡Sin Margarita se sentía un inútil! En ese mismo lugar Juárez tuvo un mareo que lo hizo sentarse debido a un dolor en el pecho.

Eran las 23.35 horas del 18 de julio de 1872 cuando los médicos reunidos declararon muerto al presidente, la causa fue angina de pecho. Juárez duró en el cargo de presidente catorce años. Hubo un mes de solemnidades en todo el país en su honor.

Fusilamiento de Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía en el Cerro de las Campanas (Pintura de Édouard Manet)

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Mario Molina Henríquez, químico. Nació el 19 de Marzo de 1943 en la ciudad de México. Su padre Roberto Molina era abogado, profesor de universidad y también fue diplomático al final de su carrera, su madre se llamaba Leonor Henríquez.

Su primera etapa estudiantil la realizó en la ciudad de México. A los 11 años de edad fue enviado a Suiza a estudiar por un tiempo. Nuevamente en México, comenzó sus estudios universitarios en ingeniería química en  la Universidad Nacional Autónoma de la ciudad de México (UNAM), graduándose en 1965.  Luego viaja a Europa a estudiar  en la Universidad de Freiburg  en Alemania y en la cual dedica casi dos años a la investigación cinética de polimerizaciones. En 1967 regresa nuevamente a su país y toma una posición de educador asistente  en la UNAM.

Subsecuentemente se traslada a California y completa sus estudios de pos-grado de fisicoquímico en la Universidad de Berkeley en 1972. Dos años después Mario Molina obtiene el pos-doctorado en investigación en la Universidad de Irvine de esta misma ciudad. Esta investigación, conjunta con el profesor Sherwood Rowland se basaba en deducir el comportamiento de ciertos agentes químicos llamados  clorofluorocarbono. Este compuesto, por su elevada estabilidad físico-química es muy usado en los propelentes de los aerosoles o los líquidos refrigerantes para los refrigeradores manufacturado por las industrias. El clorofluorocarbono denominados también CFCs – forman parte de las sustancias que amenazan con destruir la capa de ozono que está situada en la estratosfera a 50 klm. Sobre el nivel del mar. Esta investigación fue publicada en 1974 en la revista Nature, cuyo reportaje señalaba la urgencia del gran problema que causaba el uso de los CFCs sobre la capa de ozono. Este problema no sólo se divulgó entre la sociedad científica sino que también se comunicó a través de todas las vías  de informaciones a representantes y comunidades, el cual originó una inquietud masiva en nuestra sociedad.

Mario Molina conservó el puesto  de profesor de la Universidad de Irvine en California por varios años, retirándose después de siete años de su labor pedagógica para  luego incorporarse al  Departamento de Física y Química Molecular del Laboratorio de Propulsión a Chorro. En 1989 nuevamente reanuda su carrera pedagógica y forma parte del Departamento de Ciencias Atmosféricas, Planetarias y de la Tierra del Instituto de Tecnología de Massachussets. En 1994 prestó su servicio al Comité Asesor en Ciencias y Tecnología del presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton.

Molina en su ardua carrera como físico-químico ha recibido muchos premios y reconocimientos. Entre ellos está el Doctor Honoris Causa de distintas Universidades, El premio Tyler de Energía y Ecología, El Premio Global 500 del programa del Medio Ambiente de la UN, El premio Esselen de la sociedad Química de Estados Unidos, la medalla de la NASA, entre otros. Pero el premio más importante lo recibió  el 11 de Octubre de 1995 cuando Mario Molina es distinguido con el  Premio Nóbel de Química por su gran dedicación a la investigación de los efectos de los CFCs sobre el agotamiento de la capa de ozono en la estratosfera. Este descubrimiento obligó un Tratado del Medioambiente Internacional el cual prohíbe a las industrias la producción de químicos que reduzcan la capa de ozono.

En la actualidad, Mario Molina es reconocido como uno de los más grades  expertos en polución química y en la calidad del aire. Se trasladó a la Universidad de California en la ciudad de San Diego para continuar su labor como profesor con su colega Rawland en los problemas del medioambiente. También reside en la ciudad de México donde la polución del aire es un serio problema.  En esta ciudad, Molina ha creado un centro para los estudios de la energía y el medioambiente. Él ha conseguido mejorar el aire ambiental en gran forma en esta área Metropolitana pero, su meta es lograr mucho más.

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Ricardo Flores Magón fue un notable periodista, político, dramaturgo y anarquista, nacido en Eloxochitlán, Oaxaca, el 16 de septiembre de 1874 y fallecido en Kansas, EU el 21 de noviembre de 1922. Uno de los tres hermanos Flores Magón.

Fue un precursor intelectual de la Revolución y desde 1906 promovió la lucha armada a todo lo largo de la frontera con Estados Unidos para extender la revolución social al resto de la República a través de los múltiples grupos afiliados, la mayoría de manera secreta.

Francisco I. Madero, quien encabezó el levantamiento antireeleccionista en 1910, lo invitó a adherirse al Plan de San Luis para derrocar a Porfirio Díaz, sin embargo, Ricardo Flores Magón rechazó el ofrecimiento por considerar que la causa encabezada por Madero era una rebelión burguesa carente de propuestas sociales. Para Flores Magón la revolución política de Madero era insuficiente. Consideraba que ésta debería impulsarse junto con una revolución económica, y que era necesaria la abolición del Estado y la propiedad privada. En los años siguientes simpatizó con la lucha de los campesinos zapatistas en el Estado de Morelos.

El 14 de junio de 1911 fue detenido y acusado junto con su hermano Enrique, Librado Rivera y Anselmo L. Figueroa de violar las leyes de neutralidad de los Estados Unidos y promover la rebelión de Baja California. Después de la derrota en Baja California, la Junta Organizadora continuó sus actividades en California.

Respecto a Pancho Villa, Flores Magón siempre le guardó antipatía desde que Villa fue un aliado incondicional del Francisco I. Madero al inicio del levantamiento armado. Más aún cuando en 1914, la anarquista Basilia Franco, cruzó la frontera para distribuir propaganda del PLM en Chihuahua y fue detenida y encarcelada por orden de Pancho Villa.

Al salir de prisión en 1914 se vuelve a incorporar a las tareas de edición de Regeneración. Pero la escasez de recursos provocó que la publicación del periódico se suspendiera a finales de 1915. Para entonces ya había muerto Anselmo L. Figueroa y decidió trasladarse con un grupo de compañeros a una granja ubicada en el distrito Edendale de Los Ángeles, en donde pusieron en práctica sus ideales.

El 16 de marzo de 1918 publicó en Regeneración junto con Librado Rivera un manifiesto dirigido a los anarquistas del mundo, el cual motivó que ambos fueran encarcelados y sentenciados a 21 años de prisión en la penitenciaria de Mc Neil Island, en el estado de Washington, acusados de sabotear el esfuerzo bélico de Estados Unidos, que en ese entonces participaba en la Primera Guerra Mundial.

Muy enfermo fue trasladado de Mc Neil Island a la prisión militar de Leavenworth, Kansas, en donde falleció el 21 de noviembre de 1922.

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Emilio Fernández nació el 26 de marzo de 1904, en el poblado Mineral del Hondo, en el estado de Coahuila. Desde sus primeros años y a lo largo de su vida, se caracterizó por una personalidad recia, carácter impetuoso y fuerte arraigo indígena, rasgos forjados a través de la gran influencia que su familia ejerciera en él. De su padre, hombre estricto, valeroso y apasionado coronel de la revolución, aprendió el amor por la patria, la convicción de defender el honor, la hombría y los ideales, incluso a costa de la vida; de su madre, mujer de origen kikapú, asimiló las creencias, costumbres y pensamientos indígenas, que edificarían su enraizado amor hacia las tradiciones culturales.

Siendo un adolescente, un fatal acontecimiento lo obligó a huir del hogar y a enrolarse en las filas de la Revolución, poniéndolo en contacto con las maniobras militares que lo impulsaron, tiempo después, a ingresar al Colegio Militar (donde en 1954 le fue conferido el grado de Coronel). Intervino en el levantamiento de Adolfo de la Huerta contra del gobierno de Álvaro Obregón en 1923, pero dicha insurrección fracasó y fue recluido en prisión, de donde se fugó, para abandonar el país, y exiliarse primero en Chicago y después en Los Ángeles. Ahí se ganó la vida como empleado de lavandería, camarero, estibador, ayudante de imprenta, y finalmente, albañil en construcciones cercanas a los estudios de Hollywood; circunstancia que favoreció su incursión en el cine como extra y doble de estrellas de la talla de Douglas Fairbanks.

En 1930 vivió una experiencia que marcó notablemente su carrera como creador: su estancia en Estados Unidos, coincidió con la llegada a dicho país de Sergei Eisenstein (director de cine ruso). Acudió a las proyecciones privadas de sus cintas y, El acorazado Potemkin lo impresionó sobre manera, revelándole una forma y estética distintas a las utilizadas en Hollywood; tres años después afirmó dicha influencia, ya que al ver fragmentos de ¡Qué Viva México! (filme que Eisenstein hiciera en nuestro país), consolidó su propósito de hacer películas con un estilo implacable y directo, donde fuera evidente la exaltación tanto de la fuerza, como de la belleza de México.

Ganador del premio Ariel en múltiples ocasiones, contribuyó en gran medida al despliegue de las imágenes de México por todo el mundo. Enamorado apasionado del arte mexicano y de sus escenarios naturales, mostró siempre en sus filmes todos los aspectos tradicionales del pueblo y sobre todo del ambiente rural. Personaje de recia personalidad mostró ser un icono del legendario “Macho mexicano” a la par de Pedro Armendáriz.

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Dr Atl

El Dr. Atl, seudónimo de Gerardo Murillo Cornado, nació en Guadalajara, Jal., el 3 de octubre de 1875. Estudió pintura con Felipe Castro. Luego pasó a la capital de la República e ingresó a la Escuela de Bellas Artes y a la Preparatoria. Porfirio Díaz lo pensionó como estudiante de pintura en Europa. Cursó filosofía y derecho en la Universidad de Roma. Colaboró con el Partido Socialista Italiano y con el periódico Avanti. Fue caminando hasta París para escuchar las cátedras de Henri Bergson sobre arte. Por aquel entonces, Leopoldo Lugones lo bautizó como Dr. Atl.

De vuelta en México, organizó una exposición para la revista Savia Moderna que patrocinaban los jóvenes más brillantes del momento. Exhibieron sus primicias Francisco de la Torre, Diego Rivera y Ponce de León, quienes acabaron con el llamado estilo pompier. A lo largo de su vida, Atl sostuvo que la revolución artística se inició el otoño de 1910; ese año organizó una exposición que celebraba el centenario de la Independencia. El hecho, de carácter nacionalista, se convirtió en un escándalo trascendente, aunque nada se sintiera de pronto. Participó activamente en política dentro del bando carrancista.

Se interesó por la vulcanología, que había estudiado en Italia (1911), y regresó a su oficio de pintor. Decoró varios patios de jardines provincianos. Quería dejar aportaciones técnicas, como los atl-color, que se podían imprimir sobre papel, tela o roca.

Según decía, durante sus caminatas infantiles se sorprendió a sí mismo copiando los paisajes ante sus ojos; por eso escaló frecuentemente el Popocatépetl y el lxtaccíhuatl. Tal atracción por los volcanes lo llevó a presenciar el nacimiento del Paricutín (1943). Registró el fenómeno y elaboró apuntes y pinturas que expuso al año siguiente en el Palacio de Bellas Artes, y que enriqueció para publicar el libro, ahora considerado una joya bibliográfica, Cómo nace y crece un volcán, el Paricutín (1950). Sus monografías sobre las iglesias de México y sobre las artes populares fueron en su tiempo revelaciones fundamentales. Obtuvo la Medalla “Belisario Domínguez” en 1956, y el Premio Nacional de Artes en 1958.

Uno de los iniciadores del muralismo mexicano, impuso un estilo del que derivaron tanto Diego Rivera como David Alfaro Siqueiros; hombre polémico, escribió bastantes libros de cuentos provocadores en la temática y en el tratamiento.  El Dr. Atl ingresó en El Colegio Nacional el 6 de noviembre de 1950. (Renunció a su nombramiento el 5 de julio de 1951.)

El paisajista y vulcanólogo Gerardo Murillo (Dr. Atl) murió en la ciudad de México el 15 de agosto de 1964.

 

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Heberto Castillo

Heberto Castillo Martínez (Ixhuatlán de Madero, Veracruz; 23 de agosto de 1928 – Ciudad de México, 5 de abril de 1997) fue un ingeniero, científico, político, ideólogo, líder social y forjador de instituciones.

Estudió ingeniería civil en la Escuela Nacional de Ingenieros de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue además profesor en la UNAM y en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) donde escribió tres libros para docencia.

Inventó un sistema de construcción que denominó Tridilosa. Este sistema reemplaza trabes y losas de concreto reforzado de los sistemas convencionales, lo que produce ahorros considerables en concreto y acero. La Tridilosa fue utilizada en más de 200 puentes, en el World Trade Center, la Torre Chapultepec, Centro Médico Siglo XXI, Plaza Cuauhtémoc, Plaza Tabasco 2000, Hotel Morelia Misión y en el edificio Biosfera 2 (Arizona, EE. UU.) Se dedicó a la docencia por más de veinte años, impartiendo la materia de Análisis y diseño de estructuras en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Instituto Politécnico Nacional.

Apoyó las luchas ferrocarrileras (1959-1960), la de los maestros normalistas (1958), la de los médicos (1965), y por su participación en el movimiento estudiantil de 1968, en el periodo de gobierno de Gustavo Díaz Ordaz después de resistir oculto por más de 6 meses, fue encarcelado en Lecumberri donde permaneció dos años, quedando en libertad en mayo de 1971. Dedicó su vida a la introducción del socialismo a México. A su salida de la cárcel, promovió la constitución de un partido político comunista, que culminó en la creación del Partido Mexicano de los Trabajadores en 1974, que luchó hasta obtener su registro legal con el cual participó en las elecciones federales de 1985 en las cuales fue electo Diputado Federal a la LIII Legislatura. Propuso además la fusión de varios partidos de izquierda para formar el Partido Mexicano Socialista (1987). Fue candidato a la Presidencia de México por el PMS en 1988, en cuyo proceso declinó en favor de Cuauhtémoc Cárdenas.

Después de las elecciones de 1988 en el que el PMS participó en el Frente Democrático Nacional al lado de Cuauhtémoc Cárdenas formaron con el registro de éste el Partido de la Revolución Democrática en 1989. En 1996 fue candidato a la Presidencia Nacional del PRD en la que no obtuvo el triunfo, en ésta elección resultó electo Andrés Manuel López Obrador. Este partido lo postuló para el Senado representando a Veracruz en 1994 pero no terminó su periodo ya que murió el 5 de abril de 1997, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres el 5 de abril de 2004.

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