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Archive for the ‘Filatelia’ Category

 

 

Ernesto Montaño Martínez

En el mes de julio de 1917 se realizó el primer vuelo oficial para el transporte de correspondencia que partió de la ciudad de Pachuca capital del estado de Hidalgo hacia la ciudad de México. Se realizó a bordo de un avión biplano piloteado por el Teniente Horacio Ruíz Gaviño, cubriendo una distancia de 110 km en menos de una hora, se transporto una valija postal que contenía 534 cartas, 67 tarjetas y correspondencia de segunda clase; el porte para este servicio se fijo en 10 centavos y se pago con timbres para servicio terrestre. Lamentablemente no se emitieron timbres para conmemorar tan importante suceso, es por eso que hoy lo mencionamos para conocimiento de nuestros lectores.

El primer timbre en el que encontramos mención del estado de Hidalgo es uno de 1936, llamado “Puente de Tasquillo, sobre el Río Tula”, correspondiente a la emisión de correo aéreo “Carretera Internacional de Nuevo Laredo. México-EUA” y son timbres conmemorativos por la inauguración de esta obra. Podemos observar en este timbre la estructura metálica del puente que se construyo en este municipio hidalguense para cruzar el rio Tula y que forma parte de esta importante carretera.

El siguiente timbre aparece en el año de 1950, dentro de la serie permanente “Arquitectura y Arqueología” la de mayor duración en la historia del correo en México, ya que se emitió hasta el año de 1976. En ella encontramos un timbre con un valor facial de $ 1.00, llamado “Convento de Actopan y cabeza de Atlante, Tula, Estado de Hidalgo”, grabado, con perforación 14, impreso en hojas de 120 timbres con puente intermedio. Como se menciona en él aparece un fragmento del convento de Actopan, así como la cabeza de uno de los Atlantes de la ciudad de Tula.

Otro timbre aparece en el año 1969, llamado “Antena Parabólica, Comunicaciones para la paz”, dentro de las emisiones de servicio aéreo y emitido con motivo de la puesta en operación de la primera estación terrena de comunicación por satélite, en el municipio de Tulancingo, en el estado de Hidalgo. Tenía un valor facial de 80 centavos.

Años más adelante, en 1978, aparecen dos timbres llamados “Peón, torre y monolitos toltecas, Atlantes de Tula, en el Estado de Hidalgo”, emitido con motivo del Primer Campeonato Mundial Juvenil de Ajedrez por Equipos que se celebró del 19 de agosto al 7 de septiembre del mismo año. Uno de ellos tiene un valor facial de $ 1.60 y el otro un valor de $ 4.30, en cada uno ellos podemos ver como se indica, la figura de un peón y una torre de ajedrez al lado de un Atlante de Tula.

Pasan doce años, hasta que en el año de 1980 encontramos un timbre, de correo aéreo, de la serie “Arte y Ciencia de México, Arquitectura Religiosa del Siglo XVI”, serie compuesta por cinco estampillas mostrando conventos construidos en dicho siglo, tenemos los conventos de Acolman en el Estado de México, de Yanhuitlán en Oaxaca, de Yuridia en Guanajuato, de Tlayacapan en Morelos y de Actopan en Hidalgo; sólo que en estos dos últimos los nombres aparecieron intercambiados por error. Tenían un valor de $ 1.60 cada uno.

En 1982 dentro de la serie “Monumentos Coloniales”, volvemos a encontrar un timbre alusivo al Convento de Actopan, esta vez con la imagen de su patio central, con un valor de $ 14.00, acompañado en esta serie por otros tres timbres, con imágenes del Colegio de San Pedro y San Pablo en la Ciudad de México, el Convento de Jesús María en la misma ciudad, y la Capilla Abierta de Tlalmanalco en el Estado de México.

En el año de 1983 dentro de la misma serie  “Monumentos Coloniales”,  aparece un timbre con la imagen del Convento de Tepeji del Río, con un valor de $ 21.00, esta vez acompañado en la emisión por tres estampillas más con las imágenes del Huerto del Convento de Malinalco en el estado de México, la Capilla Abierta de la Catedral de Cuernavaca en el estado de Morelos y del Convento de Atlatlahuacan también en el estado de Morelos.

Por último después de tantos años sin que se emitiera un timbre sobre el estado de Hidalgo, en el 2005 dentro de la serie permanente “México Creación Popular” –serie que consta de 18 viñetas con valores faciales diferentes y que muestra diversas artesanías mexicanas –, sólo nos encontramos con un timbre referente a los manteles bordados que se elaboran en el municipio de Tenango de Doria, municipio de nuestro estado. Esta estampilla tiene un valor facial de $ 9.00 y nos muestra una fotografía de una de estas artesanías hidalguenses perteneciente a la colección del Museo de Arte Popular de la Ciudad de México.

Como podemos ver la presencia de nuestro estado dentro de las emisiones mexicanas de timbres es muy austera, comparada con los tesoros que albergamos, porque como muchos estados de nuestro país, tenemos gran variedad de temas que ofrecer para enriquecer las futuras emisiones.

Para conocer: Serie permanente, Aquel emitido para satisfacer las necesidades del franqueo general, en contraposición a los sellos especiales. Suelen fabricarse en tiradas millonarias, a veces de número indeterminado en el momento de la disposición oficial que les da origen, especialmente en lo que se refiere a los valores más bajos y usuales (tomado de “Diccionario Filatélico y Postal Ilustrado” de José Gilberto Gómez Cabrera. Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo, 2009).

Para mayor información y/o comentarios contactarnos en: hidalfil@hotmail.com y/o http://hidalfil.blogspot.com

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Los Premios Nobel en los timbres mexicanos

Abraham Chinchillas Terrazas

En la última semana, se realizaron las ceremonias de entrega de los que son considerados los premios más prestigiados del mundo: los Premios Nobel. Los galardones fueron la última voluntad del inventor sueco Alfred Nobel, quien se sentía culpable por haberse enriquecido con la industria de la dinamita cuyos principales clientes eran industrias mineras, pero también, ejércitos con propósitos de guerra; y quiso que se reconociera a personas que han contribuido con investigaciones, teorías, inventos y desarrollos tecnológicos notables para el bienestar de la humanidad. La primera ceremonia de entrega de los premios se realizó en 1901 y se consideran cinco campos en los que se conceden: Física (decidido por la Real Academia Sueca de Ciencias), Química (decidido por la Real Academia Sueca de Ciencias), Fisiología o Medicina (decidido por el Instituto Karolinska), Literatura (decidido por la Academia Sueca) y la Paz (decidido por el Comité Nobel del Parlamento Noruego). Estos premios se otorgan cada año, deben ser entregados en vida y pueden ser compartidos hasta por tres personas en cada ocasión. Cada laureado recibe una medalla de oro, un diploma y una suma de dinero.

En la filatelia mundial encontramos innumerables sellos postales alrededor de la importancia de este premio. Desde series dedicadas al premio en sí, emitidas por la propia Suecia y otros países, hasta emisiones que cada nación dedica a sus galardonados; inclusive se han emitido tarjetas máximas o cancelaciones espaciales para reconocer a las mujeres y hombres que han obtenido un Nobel. En tres ocasiones, el Premio Nobel ha sido otorgado a mexicanos, sucesos que por supuesto han quedado plasmados en las emisiones postales de nuestro país.

En al año de 1982, el entonces llamado Servicio Postal Mexicano, emitió una estampilla para conmemorar el Premio Nobel de la Paz otorgado a Alfonso García Robles. Este sello, presenta la efigie del galardonado junto a un laurel –planta relacionada desde las culturas antiguas con el triunfo–, además de presentar los nombres tanto del ganador como del premio. Alfonso García Robles, diplomático de origen michoacano, obtuvo el Premio Nobel de la Paz –junto a la sueca Alva Myrdal–,  por haber concretado a través de sus negociaciones el tratado de prescripción de armas nucleares en América Latina.

El segundo mexicano en obtener uno de estos galardones fue Octavio Paz, poeta y ensayista que se hizo merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1990. La academia sueca lo reconoció: “por una apasionada escritura con amplios horizontes, caracterizada por la inteligencia sensorial y la integridad humanística”; coronando así una larga trayectoria dentro de la literatura mexicana, y por ende, dentro de la literatura universal. Fue hasta veinte años después que Correos de México emitió una estampilla postal para conmemorar tan importante reconocimiento a nuestras letras. El pasado 10 de diciembre de 2010 comenzó a circular un sello de tonos grises que nos muestra una fotografía de Paz contemporánea al momento del premio; en letras blancas tres versos y la firma autógrafa del poeta; mientras que en letras rojo obscuro la leyenda “20 aniversario de la de la entrega del Premio Nobel de Literatura al escritor, Octavio Paz” debajo de una imagen pequeña de la medalla Nobel en color amarillo. Con esta emisión se salda una deuda que en su momento fue notoria al ignorar en las emisiones postales de 1990 y de los años inmediatos subsecuentes, el premio Nobel a Octavio Paz.

El tercer mexicano en obtener un Premio Nobel fue Mario Molina Henríquez. Ingeniero químico nacido en la ciudad de México, que en 1995 obtuvo el Premio Nobel de Química por sus trabajos sobre química atmosférica y por ser uno de los primeros científicos en alertar sobre el peligro de los clorofluorocarbonos contenidos en los aerosoles tanto industriales como caseros y el daño que le causan a la capa de ozono. La estampilla postal para conmemorar este premio fue emitida hasta dos años después del suceso, en 1997. En ella se presenta la imagen del galardonado en blanco y negro, detrás de él, a la izquierda, una imagen de nuestro planeta en un fondo rojo acompañado de los nombres del galardonado y del premio; a la derecha, la medalla del premio en un fondo azul; al frente, en primer plano, la firma del científico mexicano.

Otros tres Premios Nobel de diferentes nacionalidades han aparecido en la filatelia mexicana: Albert Einstein, Nobel de Física 1921; Alexander Fleming, Nobel de Medicina 1945; y Martín Luther King, Nobel de la Paz en 1964. Estos personajes han aparecido en timbre mexicanos por su condición de personalidades mundiales y su contribución al bienestar de la humanidad; no precisamente en conmemoración al Nobel recibido.

Cualquier comentario o sugerencia  en el correo hidalfil@hotmail.com o a través del blog http://www.hidalfil.blogspot.com

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Los timbres del Enmascarado de Plata

Rodrigo Ortega Elizalde

El 23 de Septiembre (1917) es el aniversario del nacimiento de Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como “El Santo, el Enmascarado de Plata”. Dentro de la filatelia mexicana, en la serie “Iconos de la Lucha Libre”, tenemos una hoja recuerdo con seis timbres de los cuales tres están dedicados a El Santo y tres a El Hijo del Santo, la cual  fue emitida el 19 de junio de 2008. El diseñador fue Rodolfo Espíndola Bentancourt, la técnica de diseño fue fotografía, ilustración y composición por computadora; los colores del sello son: cian, magenta, amarillo, negro, tinta directa plata y tinta de seguridad; y el tipo de impresión fue Offset en papel couché blanco mate, una cara engomado de 110 g/m2., realizada por los Talleres de Impresión de Estampillas y Valores (TIEV). La hoja recuerdo tiene un tamaño de 17.5 x 17 cm con 6 estampillas internas de 40 x 40 mm cada una, 13, perforaciones de peine; el tiro fue de 200,000 hojas recuerdo, (un millón doscientos mil estampillas en 6 diseños diferentes); y su valor facial es de $ 39.00 (6 estampillas de $ 6.50 cada una).

Rodolfo Guzmán Huerta nació en Tulancingo, Hidalgo, fue el quinto de siete hermanos. Carismático y de gran apariencia corporal estuvo desde sus inicios señalado como un  luchador sobresaliente, también resultó ser una de las figuras del espectáculo y un personaje en la cultura popular. En Europa creían que era una historieta como la de Superman, pero cuál fue su sorpresa al comprobar que era una persona, de carne y hueso, que luchaba en México. En los años  se traslada al D.F. en busca de nuevos horizontes para toda la familia y se establece en el barrio de Tepito. Rodolfo era aficionado a los deportes pero en especial por la lucha libre. Según carteles de aquella época inició su carrera en el pancracio el 28 de junio de 1934 en la Arena Peralvillo-Cozumel, pero la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL) dice que empezó en el Deportivo Islas de la colonia Guerrero. Aprendió jiujitsu y lucha grecorromana, con lo cual se animó a convertirse en luchador. Fue en la arena de Pachuca donde el luchador Jack O`Brien vio el modo luchístico de Rodolfo, quien en ese entonces se hacía llamar “Rudy” Guzmán, y lo recomienda con Jesús Lomelí instructor de la EMLL. Posteriormente decide enmascararse y representar un nuevo personaje; se hace una máscara, un nuevo equipo y se presenta un par de meses después como El Hombre Rojo. Tuvo que luchar casi diario por diferentes sitios de la ciudad para ganarse la vida. Cuando no había combates hacia otras labores: modelador, pintor, carpintero, mecánico, etc. Rodolfo ingresó a la EMLL en 1936 y triunfó en su presentación en la antigua Arena México, perdiendo los dos combates siguientes, continúa sin pena ni gloria pues el público no lo toma en cuenta, por lo tanto decide dejar la EMLL en noviembre de ese mismo año.

Tratando de hacer fama y fortuna, se hace llamar el “Murciélago II” aprovechando un poco la fama de Jesús “Murciélago” Velásquez, pero el dueño del nombre original acude a la Comisión de Box y Lucha para retirárselo. En 1942 Don Jesús Lomelí le propone cambiar al bando rudo y elegir entre estos nombres: El Santo, El Diablo o El Ángel; Rodolfo se decide por el primero de ellos. Contando con solamente siete pesos se hace el traje que es sumamente humilde: la máscara era de piel de cochino y dentro de ella el calor era insoportable. El 26 de Julio del mismo año hace su debut como El Santo, enfrentándose al Lobo Negro, quien lo domina ampliamente y el plateado, al ser presa de la desesperación, faulea al rival ocasionando que lo descalificaran. Hasta ese momento en nuestro país ningún luchador había perdido por descalificación. Se construye la Arena Coliseo, inaugurándose el 2 de abril de 1943con una lucha sensacional entre el máximo ídolo de aquel entonces, Carlos “El Tarzán” López, en contra del novato sensación, el rudo más odiado, El Santo, y estando en juego el Campeonato Mundial de Peso Medio que poseía “El Tarzán” López quien se impone con un contundente dos al hilo. Para El Santo es dolorosa esta derrota, pues él pensaba que estaba en la cúspide, pero el campeón se encargó de bajarlo de su nube. Es derrotado nuevamente el 11 de junio de ese año por Roberto “Bobby” Bonales, arrebatándole el Campeonato Nacional de Peso Medio, pero El Santo no se da por vencido y continúa luchando. A finales de los años cincuenta, Fernando Osés, lo invita a trabajar en el cine y El Santo acepta. Fernando Osés y Enrique Zambrano escribieron las dos primeras películas del enmascarado: “Santo contra el Cerebro del Mal” y “Santo contra los hombres infernales”, ambas de 1958 y dirigidas por Joselito Rodríguez. Con estos filmes, el ídolo de la lucha inició su carrera en el cine.

Después de veinte años de ser rudo, el 5 de julio de 1962, El Santo luchó como técnico por primera vez. A El Santo lo idolatraban los niños, gracias a las historietas de José G. Cruz y a sus primeras películas, desde entonces dedicaba una especial atención al público infantil que lo seguía, quienes se le acercaban y le pedían autógrafos; él los cargaba y se retrataba con ellos, les daba un beso paternal y comenzaba la lucha. El Santo filmó 24 películas taquilleras, pero su fama se incrementó a raíz de películas como “Santo contra los zombies” (1961), “Santo contra el estrangulador” (1963), “El barón Brákola” (1965) y “Santo y Blue Demon contra los monstruos” (1969). Además ganó los Campeonatos Nacionales de Peso Medio, Peso Semicompleto y el Mundial de Peso Medio, ante Kaloff Lagarde, El Espanto I y René Guajardo respectivamente y durante tres años fue campeón nacional de parejas junto al Rayo de Jalisco.

Días antes de su fallecimiento en el programa “Contrapunto” conducido por Jacobo Zabludowsky, sorprendió al público quitándose la máscara y dejando ver su rostro. El 5 de Febrero de 1984, dejó de existir el héroe de las mil batallas, víctima de un infarto al miocardio a la edad de 67 años. El día 6 de Febrero es sepultado en Mausoleos del Ángel, donde lo despidieron sus admiradores, dándole el último adiós. A pesar de la fama adquirida, su calidad como luchador y ser humano no sufrieron perdida, al contrario le ganó la lucha a la soberbia y no perdió nunca su sencillez y profesionalismo. En su honor le es erigida una estatua y develada el 13 de enero del 2001 y posteriormente creado un museo en su honor e inaugurado el 23 de septiembre del 2009, el que se encuentra ubicado a un lado de la antigua estación de ferrocarril en Tulancingo, Hidalgo. Recientemente la obra de teatro “El Santo vs el Santo”, del dramaturgo hidalguense Enrique Olmos de Ita, ofrece un merecido homenaje a Rodolfo Guzmán Huerta, al dejar huella en la lucha libre en México. Esta obra fue presentada en el Centro Cultural del Ferrocarril de Pachuca y en el teatro Julio Jiménez Rueda de la Ciudad de México.

 

Para hacernos llegar sus comentarios y preguntas puede contactarnos en: hidalfil@hotmail.com o a través de http://www.hidalfil.blogspot.com

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La filatelia y la creación del Estado de Hidalgo

José Gilberto Gómez Cabrera

Se cumple un aniversario más, el 142 de la creación del Estado de Hidalgo, toda vez que fue fundado el 16 de enero de 1869 al separarse del Estado de México por numerosas causas; principalmente porque el Estado de México era muy extenso y en razón de la falta de vías de comunicación, que propiciaron el abandono político, administrativo, económico, judicial y militar en que se encontraba la zona que ocupa hoy Hidalgo. Por lo que el Presidente de la República Benito Juárez García vio la urgente necesidad de erigir un nuevo estado, el cual llevaría el nombre del Padre de la Patria.

Pero, ¿qué pasaba en esa época en la Filatelia de nuestro país? Dicho periodo es conocido por los expertos como la “Época clásica”; déjenme les cuento:

Se conoce como “Época Clásica de la Filatelia Mexicana” a la comprendida entre 1856 –año de la primera emisión de estampillas –, al año de 1882; concretamente hasta la emisión de cuatro estampillas postales conocidas como del Servicio Exterior. Estas estampillas fueron emitidas el primero de julio de 1882, en colores verde oscuro, con un valor facial de 2 centavos; en carmín oscuro, con valor de 3 centavos; en ultramarino, con valor de 6 centavos; y en azul, con valor también de 6 centavos.

Durante este periodo encontramos las estampillas postales mexicanas de más valor a nivel mundial, debido a la modalidad que se estableció. En aquel tiempo el correo mexicano contaba con 53 oficinas principales y como una medida de seguridad se dispuso que a cada remesa de estampillas que llegara a cualquiera de esas oficinas, se le colocara encima una marca con el nombre de la correspondiente oficina, llamándosele a esta sobreimpresión “Distrito”, lo que identificaba su procedencia. De esta forma encontramos “Hidalgos” (es decir, con la marca correspondiente de las oficinas del estado de Hidalgo), por citar un ejemplo; también otras con la marca de Oaxaca, San Luis Potosí o Mazatlán, por mencionar sólo algunas.

En esta época aparecen, por primera vez en la historia de la filatelia mexicana, las Estampillas Provisionales que, a falta de timbres oficiales, las administraciones principales las emitían con carácter interino. La primera en salir a la luz pública, curiosamente en el mes de octubre del mismo año de 1856, fue la de la administración de Tlacotalpan, Veracruz, con un valor de medio real, impresa a mano, de color negro sobre fondo blanco.

Del 10 de abril de 1864 al 14 de mayo de 1867, durante el Segundo Imperio Mexicano, la emisión de estampillas postales fue cuidada con especial esmero y, desde el punto de vista filatélico, se conservan valiosas piezas representativas de ese período. A partir de 1864, se emitieron nueve estampillas conocidas como Águilas del Imperio en cinco diferentes períodos y con diferentes valores, en planchas de 100 estampillas.

En el caso de las estampillas que ostentan la efigie del Emperador Maximiliano de Habsburgo, se emitieron 12 diferentes variantes, ocho grabados y cuatro litografiados de varios colores y distinto valor facial. Las estampillas del Segundo Imperio Mexicano se caracterizan por ir sobremarcadas –además de lo ya establecido en los Distritos –, con el número de la factura o envío, conociéndose a esto como consignación.

En esta época se emitieron 183 estampillas y destacan las de carácter provisional, emitidas en las postrimerías del Segundo Imperio y la restauración de la República, como las de las administraciones de Chiapas en 1866, la de Cuautla y Cuernavaca en 1867 y las de Guadalajara entre 1867 y 1868. Posteriormente, ya en 1872, destacan las estampillas provisionales de Chihuahua y las de Campeche en 1876. En este mismo período Clásico, son importantes las estampillas conocidas con el nombre genérico de “Porte de Mar”. La emisión de las primeras ocho estampillas con la efigie de Benito Juárez, en 1879 fueron: de color café con un valor facial de 1 centavo, de color violeta con un valor de 2 centavos, de color naranja con un valor facial de 5 centavos, de color azul con valor facial de 10 centavos, de color rosa con valor facial de 25 centavos, de color verde con valor facial de 50 centavos, de color violeta-lila con valor facial de 85 centavos y el de color negro con un valor facial de 100 centavos. Todas estas estampillas se emitieron, en un principio, únicamente para el uso en el franqueo de cartas hacia el exterior y se imprimieron en hojas de papel liso de cien estampillas cada una.

Con seguridad, en los primeros años de vida del estado de Hidalgo, muchas de las cartas que se enviaban o se recibían, fueron pagadas con los sellos postales arriba mencionados; convirtiéndose así, también en parte importante de la historia que todos los hidalguenses vamos escribiendo día con día.

Para  conocer: sobreimpresión, se dice de la inscripción tipográfica efectuada con un fin distinto al cambio del valor nominal del sello. Generalmente se usa para cambiar el destino del sello, por ejemplo para utilizarlo en correo aéreo, oficial, urgente, etcétera; o inclusive con fines publicitarios (tomado de “Diccionario Filatélico y Postal Ilustrado” de José Gilberto Gómez Cabrera. Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo, 2009).

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La filatelia: una ventana a la historia

Ernesto Montaño Martínez

Dentro de las muchas razones para coleccionar sellos postales quisiera tratar una de mis favoritas. Se trata del gran aporte que nos hace para conocer la historia; no solamente hechos individuales o personajes en particular, sino la Historia Universal en toda la extensión del término

En los sellos postales encontramos plasmados toda suerte de acontecimientos relacionados con la cultura que el hombre ha ido construyendo a lo largo de los siglos, lo mismo encontramos impresos los rostros de los grandes personajes que para bien o para mal han influido el curso de la historia (por ejemplo, Alemania emitió durante el nazismo timbres con la efigie de Adolfo Hitler y más recientemente en 2005 un sello en conmemoración de Albert Einstein), que encontramos momentos históricos con toda la diversidad de temas que componen nuestro mundo y la civilización; lo mismo sean temas de zoología, artes, arqueología, tecnología, deportes, religión, guerras, conquistas, ciencia y un largo etcétera que incluye todo lo imaginable.

En los sellos postales encontramos escrita, o gráficamente, la historia de cada país, inclusive de muchos países que han dejado de existir; a través de ellos podemos conocer el aporte que cada nación ha hecho a nuestro mundo y de lo que cada lugar se siente orgulloso.

México no es la excepción y dentro de la riqueza filatélica con que cuenta nuestro país nos encontramos con todos los temas posibles: con nuestros personajes importantes, nuestros grandes monumentos tanto prehispánicos como coloniales, nuestros hechos históricos más relevantes, nuestro arte, nuestra ciencia, el deporte, la naturaleza, etc. Baste mencionar algunas emisiones como la de 1895 con las Formas de Transporte de Correspondencia en México; o la de 1910 por el Centenario de la Independencia de nuestro país que incluía pinturas alusivas al Grito de Dolores, a la Misa en el Cerro de las Cruces y a la toma de Granaditas.

También podemos mencionar emisiones más recientes como la series preolímpicas de 1965, 1966,1967 y la serie olímpica de 1968 que incluían diversas alegorías sobre la justa deportiva celebrada ese año en México; o más reciente aún la emisión conmemorativa del año 2006 por el Bicentenario del Natalicio de Benito Juárez García, bellísima hojilla souvenir donde se recrea un retrato de cuerpo entero del Benemérito de las Américas y muchas otras.

Por eso es que en lo particular el coleccionismo de sellos nos nutre de conocimientos de una forma amena y hasta imperceptible, porque despierta en nosotros la curiosidad por saber lo que vemos en ese pequeño trozo de papel engomado y que ha sido bellamente plasmado y muchas veces nos dan el conocimiento directo de forma explícita al referirse a acontecimientos y fechas.

Hago la invitación a quien amablemente nos lee a acercarse a la filatelia, es muy sencillo, acudir a la oficina de correos y comprar un timbre y darnos esa oportunidad de quedar atrapados. Además es una forma de aumentar nuestra cultura personal de manera muy fácil, porque tenemos la historia antigua y reciente en imágenes, todo en la palma de nuestra mano.

Ya se encuentran a la venta los timbres que conmemoran el bicentenario de nuestra independencia y el centenario de la revolución, de los que pronto haremos una reseña, son muy interesantes y de gran belleza, aprovechemos esta oportunidad de conocer nuestra propia historia de una forma diferente y placentera. El sello postal relata la historia de todos y la suya misma.

Para conocer: Lacre, Pasta a base de colofonia, goma laca y trementina, además de bermellón u otro color mineral, se funde fácilmente dada su baja temperatura de fusión y se usa en cartas, paquetes, etcétera, para garantizar su cierre.

El lacre se utilizó para sellar cartas entre los siglos XVI y XVII. También se utiliza para tomar la impresión de los sellos sobre los documentos importantes o para crear un sello hermético de los contenedores. Ahora se utiliza principalmente con fines decorativos.

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La Caricatura en México, Memín Pinguín

Por Rodrigo  Ortega Elizalde

Sixto Valencia Burgos, nació el 28 marzo de 1934, en Villa de Tezontepec, Hidalgo. Es uno de los dibujantes de historietas más famoso de México. Incursionó en el dibujo cuando tenía entre 7 u 8 años de edad, debido a la influencia de un hermano que decía que dibujaba muy bien. Empezó copiando los mejores dibujos de los “Súper sabios”, también de unas revistas llamadas “Pepín” y “Chamaco”. En 1945 llega a la ciudad de México, donde terminó la primaria en la escuela “Benito Juárez”, posteriormente entró a la Academia de San Carlos a estudiar dibujo publicitario aprendiéndolo y perfeccionándose. Su primer trabajo profesional fue en el Directorio Telefónico donde realizó anuncios publicitarios de artículos y establecimientos comerciales. En 1957 presenta sus bocetos en la Editorial Argumentos donde Yolanda Vargas Dulché y su esposo Guillermo de la Parra Loya eran los propietarios y lo integran de inmediato a su equipo para ilustrar: “El libro único”, “Criollo el caballo invencible”; entre otras. Al año siguiente le asignan hacer la revista “Milagros de Cristo”.

Memín Pinguín es un personaje de historieta creado por Yolanda Vargas Dulché, tomando el nombre del apodo de su esposo Guillermo, a quien sus amigos le decían así: “Memín Pinguín” -“porque era todo un pingo”- (“Memín es el diminutivo cariñoso de Guillermo; “Pinguín” es el diminutivo cariñoso de pingo). Dibujado por Sixto Valencia Burgos, en 1963, fijándose en la perspectiva, en la dimensión, en la moda, en la época que está realizada y en no repetir personajes. También procuró que  el personaje protagonista sea siempre el mismo, es por eso que Memín tiene una camiseta a rayas para que hasta de espalda se le identifique. Apareció en una edición semanal de 32 páginas, originalmente en sepia y portada a color,  la serie consta de 372 números o capítulos y su publicación  se extiende durante siete años.

Mientras Memín se reeditaba en 1970,1977 y 1985, Valencia continúa trabajando en Editorial Argumentos, ahora realizando cuentos clásicos ilustrados llamados; “Fabulitas”, “Cuentitos” y una revista titulada “Destinos Opuestos”, que trata sobre la vida de un príncipe maya llamado “Balam”, que vive sus aventuras en la selva lacandona en la época moderna. Esta historieta también tiene un récord de ventas, pero nunca superó a Memín convertido ya en el icono de la historieta mexicana.

En los años ochentas Memín Pinguín aparece publicado en Colombia, Perú Bolivia, Irán, Italia, Estados Unidos, Japón y Filipinas. En este último país el Ministro de Educación la declara lectura obligatoria en primaria, por enaltecer  valores humanos tales como la amistad, la honestidad, la fraternidad y la lealtad.

En 1983 la Secretaría de Educación Pública de nuestro país invita a Valencia a participar en una serie ilustrada de la literatura mexicana, destacándose la historieta como parte de la cultura popular en México. Se incluyó la obra de Fernández de Lizardi, “El Periquillo Sarniento”, editada durante la época de la guerra de independencia, pues tiene todas las variantes de la picardía, autenticidad e identidad del pueblo mexicano, por lo que se obtuvo como resultado una obra importante para dicha serie.

En el 2003 Sixto Valencia Burgos tiene el honor, en el Palacio de Bellas Artes, de recibir la Medalla al Mérito autoral, es el único dibujante de historieta a quien se le ha distinguido con esta presea otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. De su estudio han salido la mayoría de los dibujantes exitosos de historieta en México: Luis Velásquez, Oscar Bazaldúa, Jorge Break y Martín Avilés son algunos de los más conocidos. Las obras de este autor han armonizado fuertemente con el sentir del pueblo mexicano y han recorrido todos los géneros, desde la historieta histórica, hasta el humor y las aventuras.

Dentro de sus diversas actividades, Sixto ha sido precursor, fundador y presidente en 1970 de la Sociedad Mexicana de Historietistas, también de la Sociedad de Autores de Gestión Colectiva de I.P. Es socio activo de la Sociedad Nacional de Caricaturistas. Su asistencia y obra es requerida en Convenciones, Ferias, Exposiciones, Festivales de la historieta en la República, hasta en el extranjero, por citar algunas Lucca Italia en 1975, Amiens Francia en 2000 y Amadora Portugal 2007. Es un activo defensor del derecho de autor y la propiedad intelectual.

A principios del 2005 Sixto Valencia y Ramón Valdiosera presentan varios bocetos del personaje de Memín Pinguín a Correos de México, motivados por hacer un homenaje a la historieta mexicana. Las estampillas conmemorativas de “La Caricatura en México” con la efigie de Memín Pinguín aparecieron el 28 de junio de 2005; fueron diseñadas por el mismo Sixto Valencia Burgos y Ramón Valdiosera; el refinamiento y la adaptación para la estampilla postal corrió a cargo de Nancy Torres López; se imprimieron en colores magenta, amarillo, negro y tinta de seguridad; el tipo de impresión fue offset y tienen un tamaño de 24 x 40 mm cada una. Tienen 13 perforaciones de peine y la hoja consta de 50 estampillas; en papel couché blanco mate, una cara engomado de 110 g/m2; la impresión corrió a cargo de Talleres de Impresión de Estampillas y Valores (TIEV) y el tiro fue de 150,000 ejemplares de cada una (5 estampillas diferentes). Su valor facial fue de $ 6.50 cada una.

Las estampillas causaron controversia por el comentario del entonces presidente Vicente Fox días antes, al ser consideradas por el gobierno de los Estados Unidos de América como racistas pues ofendían a la gente de raza negra. Esta situación ocasionó una venta record de 750 mil estampillas en 2 días y la reaparición e interés por la historieta en nuestro país.

Para conocer su opinión acerca del tema o para iniciar su colección filatélica, puede contactarnos en: hidalfil@hotmail.com o a través de hidalfil.blogspot.com

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El timbre de “La Familia Burrón”

Rodrigo  Ortega Elizalde

En la filatelia mexicana se han emitido muy pocas estampillas cuyo tema esté intrínsecamente relacionado con el estado de Hidalgo. Los ejemplos no son tantos como esperaríamos, por lo que vale la pena platicar sobre ellos. En la serie “La caricatura en México” apareció un sello postal dedicado a la Familia Burrón, fue emitido el 13 de agosto de 2004 con uno de los personajes del maestro Gabriel Vargas; el refinamiento y la adaptación para estampilla postal corrieron a cargo de Sergio Barragán Rábago. Los colores que dominan la estampilla son el cian, magenta, amarillo, negro y tinta de seguridad, está impreso en offset sobre papel couché blanco mate, una cara engomado de 110 g/m2, su tamaño es de 24 milímetros de ancho por 40 milímetros de alto, tiene 13 perforaciones de peine y fue impreso por los Talleres de Impresión de Estampillas y Valores (TIEV) con un tiro de 300 mil ejemplares; la hoja contenía 50 estampillas con un valor facial de $ 6.00 pesos cada una.

Gabriel Vargas Bernal nació en Tulancingo, Hgo., en 1918. Observador y meticuloso de los modos, costumbres y lenguajes de la vida popular. Trazó un capitulo en la historia de la caricatura en nuestro país, con una gran fidelidad a la vida cotidiana en particular de las clases populares de la capital: sus carencias, sus ilusiones y esperanzas. En 1936 publicó su primera historieta en el suplemento Jueves de Excélsior, titulada “Frank piernas muertas”. Creó también otras: “Los Superlocos”, “La vida de Cristo”, “Pancho López”, “El gran Caperuza”, “Los Chiflados”, etc.

La inmensidad de vecindades de la Ciudad de México dio a Vargas bastante material para su obra cumbre: “La Familia Burrón”, que se empezó a publicar con el titulo de “El señor Burrón o vida de perro”. Hacia la década de 1940. Siendo una de las protagonistas, Doña Borola Tacuche de Burrón, devota de San Crespín y aficionada al tequila y a los cigarros de periódico, ha fundado una guardería para que las mujeres puedan tomar tanto como sus maridos, ante los ojos del besugo de su marido, Don Reginito Burrón, quien gana poco en su peluquería “El Rizo de Oro”. Siendo Doña Borola la que aparece en la estampilla especial emitida por el Servicio Postal Mexicano.

Los colegas le agradecieron sus aportaciones a la cultura popular contemporánea, en 1981 recibió del Club de Periodistas de México un galardón y en 1983 el Premio Nacional de Periodismo en el género de caricatura. El Club Internacional de Mujeres, premió en 1984, el interés de Don Gabriel por su comunidad, otorgándole la condecoración Gran Humanista Mexicano; y en 1993 recibió de la Legión de Honor Nacional el nombramiento de Caballero. Aquí en su estado se le reconoce como uno de sus hijos predilectos, dándole este nombramiento en 1985 y recibiendo de manos del gobernador del estado, Miguel Osorio la presea “Pedro María Anaya” en 2006. Falleció en la Ciudad de México el 25 de mayo de 2010 a los 95 años de edad.

Sin lugar a dudas Don Gabriel Vargas será recordado como uno de los hijos pródigos de la tierra hidalguense y la emisión de esta estampilla fue una de tantas maneras en que se reconoció la importancia de la obra que realizó en vida.

Para conocer: Charnela.-Es una pequeña pieza de papel, normalmente transparente, en forma de bisagra y engomada por un lado, el cual se dobla y humedece para fijar un timbre a la hoja de un álbum, esto permite voltear el timbre para examinarlo una vez fijo en el álbum, pero sin desprenderlo de la página.

Comentarios e informes: hidalfil@hotmail.com

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