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Archive for the ‘Sobre Libros’ Category

– Fuentes para la biografía del bachiller José Manuel Correa, cura independiente de Nopala. Antonio Cadena Guerrero.

– Incendios forestales. Comisión Nacional Forestal.

– Raíces históricas del cuento. Vadimir Propp.

– El universo en una cáscara de nuez. Stephen Hawking

– La vida cotidiana en México (historia mínima). Pablo Escalante

– El hombre que fue jueves. Gilbert Keith Chesterton.

-Escuchar para comprender. Gerardo Cirianni.

– Cómo hacer y rehacer una contabilidad: el control interno contable. Juan Ramón Santillana González.

– Delta de Venus. Anaïs Nin.

– Emma. Jane Austen

– Dadaísmo. Dietmar Elger.

– Grabados japoneses. Gabriele Fahr-Becker.

-Comidas sanas y nutritivas para el bebé: recetas fáciles y equilibradas que harán las delicias de tu hijo. Marie Binet y Roseline Jadfard.

-El nuevo paradigma de los mercados financieros: para entender la crisis económica actual. George Soros.

-¿Qué es la globalización?: ¿a quiénes beneficia? ¿a quiénes perjudica? Ignacio Ramonet.

 

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La siguiente es una lista de libros que armé a petición de un amigo. Me dolió no incluir Crimen y Castigo. Quiero presumir que leí la novela en una semana. Durante esos siete días sufrí horribles pesadillas. Pensé que tal vez me encontraba enfermo. Al concluir la lectura mis terrores nocturnos desaparecieron. Creo que a excepción de ese título, la lista está completa. Espero disfruten este set list.

1. Estokolmo, Gustavo Escanlar, Mondadori, 1998.

No soy fan de la literatura latinoamericana. Pocos autores me han llegado. Unos cuantos argentinos: Fogwill, Alberto Laiseca, Rodrigo Fresán, Osvaldo Lamborghini, otros tantos mexicanos: José Agustín, Luis Humberto Crosthwaite, y un cubano: Pedro Juan Gutiérrez. Descubrir al uruguayo Escanlar fue un subidón de coca. Esta novelita corta es tan portentosa como la vida de John Belushi. Narra la historia de tres ricoteros, seguidores de la banda de rock argentino Patricio Rey y los Redonditos de Ricota. La trama no es en absoluto novedosa: secuestran a una chica que se enamora de uno de sus plagiarios, el Síndrome de Estocolmo. Cada capítulo es sazonado con epígrafes provenientes de canciones de Charly García. Lo insólito del libro aparece en el final sorpresivo, súbito, inesperado y magistral, lo que habla del gran hijo de p… que es Escanlar.

 Aquí aparece la figura del barrio como una maldición (“Yo estoy convencido que el lugar donde nacés te determina para siempre. Que hay lugares que te condenan. Si nacés en Uruguay ya estás cagado. Y si nacés en el barrio es mucho peor, nunca vas a levantarte. Nacés acostado”.), idea que yo retomé en uno de los cuentos de mi libro La Marrana Negra de la Literatura Rosa (Sexto piso, 2010). Después leí un libro de historias cortas donde se incluye Jesús el de la Crush, sin duda uno de los mejores cuentos de la lengua española, en el que se mofa de la mitología por excelencia: Cristo. Enseguida descubrí Dos o Tres Cosas que sé de Gala, novela que acaba de ser reeditada con el nombre de La Alemana, tan buena o mejor que Estocolmo. Es una lástima que la literatura de Escanlar no circule en México. Durante algún tiempo Escanlar mantuvo un blog (http://blogs.montevideo.com.uy/bloghome_192_1_1.html) después desapareció de escena debido a que estuvo internado en un hospital debido a una sobredosis de cocaína, versión que su mujer desmintió.

2. La Geometría del Amor, John Cheever, Emecé, 2002.

Siempre me han fascinado los escritores norteamericanos, son unos grandes estructuralistas. Podría elaborar un top ten de pura literatura gringa, en la que ubicaría sin duda Los Tipos Duros no Bailan de Norman Mailer. Aunque me siento próximo al espíritu beat, sin duda la lista la encabezaría un libro de John Cheever. De la lectura obsesiva de sus libros Relatos 1, Relatos 2 y La Geometría del Amor, nacieron los cuentos que conforman mi libro La Marrana Negra de la Literatura Rosa. En su Diarios, Cheever hace obsesivas observaciones a propósito de su homosexualidad, la cual nunca aceptó públicamente. Mi libro es una especie de tributo a la idea de que un hombre que lucha contra su homosexualidad es un valiente, así lo define Norman Mailer en Un Arte Espectral. Esta idea la alimenté con la reflexión de que no sólo es un valiente aquel que lucha contra esta condición, también lo es quien la asume y la vive plenamente. En fin, volviendo a Mailer, en ambos casos existe materia literaria. Además del drama, en la obra cuentística de Cheever aprendí a edificar cuentos.

3. Ulises, James Joyce, Lumen, 1992.

Ulises ha sido una gran fuente de inspiración para mí, al grado de que estoy escribiendo una novela que pretende ser una biografía apócrifa de Sthepen Dedalus, aunque el escritor Julián Herbert asegure que en realidad elaboró la historia no autorizada de Buck Mulligan. Aunque siempre he amado Crimen y Castigo, cuando tenía 15 años no grafitié la fachada de mi casa con el nombre Raskolnikov. Una tarde salí y con una lata color oro rico estampé Malachi Mulligan.

 4. On the Road, Jack Kerouac, Anagrama, 1994.

He releído En el Camino más de 30 veces. A una gran cantidad de gente esta novela la inspiró a largarse de mochileros a la India, a mí me inspiró a treparme a los trenes de polizonte y viajar a Ciudad Juárez. En uno de estos viajes, acompañado de mi compa “El Pájaro”, me tatué en el brazo derecho los perros que aparecen en la portada de una de las ediciones Pedro Páramo de Juan Rulfo del Fondo de Cultura Económica. Tiempo después mi compa “El Pájaro” se suicidaría. Era el único bróder que me sobrevivía desde la niñez. Se ahorcó después de inyectarse heroína durante más de tres semanas.

Los viajes que realizamos “El Pájaro” y yo, en tren o de raite con traileros drogados, no era una simulación de la dupla Paradise-Moriarty, “En el Camino” fue la primera obra que me enseñó no a identificarme con los personajes, sino con el paisaje.

En este momento leo la biografía de John Belushi, en ella Bob Woodward, el autor, relata que en un viaje en coche Dan Akroyd y John Belushi recorrieron parte de la carretera turnándose el volante, mientras uno conducía, el otro leía en voz alta extractos de On the Road.

Eso fue en 1978, año en que yo nací. Veinte años después “El Pájaro” y yo haríamos lo mismo mientras atravesamos la sierra de Chihuahua.

5. Matando Enanos a Garrotazos, Alberto Laiseca, Editorial Gárgola, 1992.

Laiseca es otro de esos autores que desconozco por qué razón no son populares en México, sería, como Escanlar, un jitazo. Este libro me recuerda a “La Pesca de Trucha en Norteamérica” de Richard Brautigan. Ambos textos guardan una relación, utilizan el relato como pretexto para practicar un género narrativo inclasificable. En el caso de Laiseca, no existe un cuento que lleve el nombre del libro. Ubicar un gerundio en el título podría considerarse de mal gusto, dice la leyenda que debido a este “insulto” no ganó un certamen literario.

Laiseca perteneció a un grupo denominado como “Los posborgeanos”. Uno de sus integrantes, Fogwill, insistía en que el mejor narrador hispanoamericano después de Borges era Osvaldo Lamborghini. El tiempo ha desmentido esta declaración situando al propio Fogwill en el lugar de Lamborghini. Sin embargo, en mi opinión Laiseca es más grande que los dos juntos.

6. Diario de Oaxaca, Peter Kuper, Sexto piso, 2009.

Debo confesar que no soy un fan del cómic. En realidad le temo. Me aterra pensar que pueda aficionarme a coleccionar. Sufriría de la misma manera en que sufro con mis otros vicios. Sólo tengo tres libros de cómic y uno de ellos es The Beats de Harvey Pekar. Encontrarme con Diario de Oaxaca fue despertar en mí una pasión que no presentía. No encuentro otra forma de describir el trabajo de Kuper que con la palabra: impresionante. Podría elaborar aquí un detallado mapa de lo que ha atravesado la obra de este artista para llegar a mí, pero sería tan inabarcable como explicar lo que nos produce oír la música de John Coltrane, por poner un ejemplo.

Acabo de terminar hace unos días No te Olvides de Recordar de Kuper y no me avergüenza decir que durante su lectura estuve a punto de llorar en repetidas ocasiones. Nunca pensé que la novela gráfica tuviera tales alcances. El sentimiento auténtico está vivo en esas páginas.

A pesar del apego que siento por No te Olvides de Recordar, considero a Diario de Oaxaca mejor por las siguientes razones: en él se concentran los elementos del Kuper autobiográfico combinados con el periodista y el agudo observador de la realidad, sumemos que el libro como tal se convierte, a los ojos de su dueño, en un objeto precioso e indispensable como fetiche.

7. Mantra, Rodrigo Fresán, Mondadori, 2000.

Valoro de Mantra que sea una novela generacional sin ser una novela generacional. Resulta paradójico (pero no por ello deja de ser eficaz) que Esperanto, que fue concebida como una novela inicíatica sea menos inicíatica que Mantra y sí más madura. Mantra posee lo mejor de los rocanroles confeccionados por unos viejos Rolling Stones o por un anciano Bob Dylan: es sonido joven puro hecho por dinosaurios. Por supuesto que también es emocionante su descenso a los infiernos de la cultura mexicana y del lenguaje. La reinterpretación que ha hecho Fresán del pop en Mantra nos produce una sensación equivalente a la que sentíamos al escuchar a Caetano Veloso versionar a Los Beatles. Si Fresán no hubiera aparecido en el panorama, seguro las letras latinoamericanas se hubieran suicidado.

8. Trasatlántico, Witold Gombrowicz, Seix Barral, 2003.

La raza no se pone de acuerdo, algunos consideran que Diario es la mejor obra del polaco, otros aseguran que Ferdydurke, yo creo que la cumbre de su producción es Trasatlántico. En casi toda la onda de Gombrowicz hay demasiada Polonia, en Trasatlántico también, pero digerida, lo que permite al lector apelar con más derecho a ese grado de universalidad que toda literatura propone. Por supuesto que lo anterior no es un rasgo indispensable para valorar una obra, sin embargo, que su autor se centre en la trama de esta novela por encima de sus ideas permiten un mayor ejercicio narrativo, adiós al tufo ensayístico. Lo mismo me ocurre con Sueños de Bunker Hill de John Fante. Todos mis compas coinciden en que Pregúntale al Polvo es la mejor novela de Fante. Discrepo, como en el caso del polaco, lo mejor de estos autores sucede cuando dejan de estar tan conscientes de ellos mismos.

9. Los Pichiciegos, Fogwill, Periférica, 2010.

 Un monstruo. No existe otra manera posible de definir a Fogwill. Aunque guardo un profundo amor por otros de sus libros, sin duda Los Pichiciegos es el libro que más me pega. Lo he leído en la versión de Interzona y Mondadori, pero la que me ha dejado más satisfecho es la de Periférica. Y no lo digo porque sea la más reciente, lo asevero porque creo es la edición más decente que se ha hecho de esta novela. Siempre me encantó Fogwill como persona y como escritor. Era inspirador. Al menos una vez al mes veo la entrevista que le realizaron en (http://www.youtube.com/watch?v=iGSuLLg6BDc). Nunca me olvidaré de su muerte.

10. The Suburbs, Arcade Fire, Merge Records, 2010.

Las canciones que integran este libro me han ayudado a soportar los últimos meses. No tiene rolas tan espectaculares como “Neon Bible”, o un himno como “Funeral”, pero considero que es el mejor álbum de Arcade Fire. Tuve la suerte de ver a la banda en vivo en octubre del 2010 en el DF. La experiencia le dio un vuelco a mi vida. En mi rankin de toquines, este concierto se sitúa sólo por debajo de los Rolling Stones y Sonic Youth. Jamás me atrevería a blasfemar de esta manera, incluir un disco en una lista de libros, pero lo aseguro, es absolutamente ineludible.

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Carlos Velázquez (Torreón, 1978), elotroparaiso@hotmail.com, es autor de La Biblia Vaquera y el libro de cuentos La marrana negra de la literatura rosa, publicado en 2010 por la editorial Sexto Piso.

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ERH Hola Agustín, en un periodo muy corto de tiempo han aparecido dos obras literarias tuyas, y esto se debe a… Rebobinemos un poco, creo que lo primero que debería haber hecho es dejarte la palabra y que te presentaras para que todo el que se acerca a este espacio te conozca de primera mano.

AC Bien, pues me llamo Agustín Cadena Rubio y tengo 47 años. Nací en la región desértica del Valle del Mezquital, en México, de una familia de artesanos y pequeños comerciantes. Esto —el haber crecido viendo cómo mis padres trabajaban para dar forma a la materia bruta, cómo cortaban, pegaban pulían, mirando una y otra ves la obra en proceso hasta que quedaban satisfechos con el resultado— fue determinante en mi formación como escritor. Me dio un sentido del oficio. Y mis padres nunca vieron mal que yo quisiera escribir; al contrario, me alentaban. Supongo que veían o intuían la conexión entre esta profesión y la suya. Estudié literatura en la Universidad Nacional de México y, casi desde que terminé, me dediqué a dar clases en distintas universidades. Esto me permitió pasar temporadas más o menos largas en diferentes países, lo cual ha nutrido mucho mi escritura. Publiqué mi primer libro en 1993, que fue de poesía, y hasta la fecha he publicado casi treinta libros de casi todos los géneros literarios.

ERH Para posicionarnos. Simultaneas tu faceta de escritor con la de profesor. ¿Cómo te llevas contigo mismo en esta alternancia?

AC Las dos facetas se nutren recíprocamente. En mis talleres de creación literaria, aprendo mucho sobre mi propia escritura. Ayudando a otros a ver los problemas de su trabajo, uno aprende a ver los del suyo. Además, dar clases me permite mantenerme conectado con las personas. Soy un poco misántropo, me gusta la soledad y, si no fuera por el trabajo en la universidad, ya me habría vuelto loco.

ERH Creo que eres de las excepciones ¿Has sido y eres profeta en tu tierra antes que en otros lares? Corrígeme si me equivoco. Publicas en México, tu país, aunque hace ya años que vives fuera. Muchos otros tienen que salir fuera para dar a conocer sus trabajos.

AC Al principio fue muy difícil lograr que les abrieran las puertas a mis libros. Todavía lo es, a veces.

ERH Particularmente creo que hay que ser muy generoso para dedicarse a la enseñanza. ¿Tus alumnos al tiempo que recogen, te aportan algo? ¿Cómo es esa relación?

AC Yo no soy generoso, soy egoísta; ése es uno de los defectos de mi carácter. Para compensar un poco, trato de darles a mis alumnos todo lo que puedo. Y finalmente, el egoísmo funciona: aprendo de ellos. Al cabo del tiempo algunos se han vuelto amigos entrañables y constantes, que están atentos a mi vida y a mis publicaciones. Y claro, también ha sucedido que me enamore de mis alumnas. La cercanía de la juventud me hace sentir bien: me reconcilia con el mundo.

ERH En cuanto al texto escrito, creo que hay dos clases de placeres. Uno el que se obtiene de la lectura y otro el que se experimenta al escribir. ¿Qué me puedes decir sobre este tema?

AC No toda lectura es placentera. Eso lo sabemos los profesores. Tampoco escribir es siempre placentero: hay mucho de sufrimiento en ello. Se avanza a tientas, a ciegas, con incertidumbre, con muchas dudas. Y es muy esclavizante: uno está trabajando incluso cuando come, cuando se baña. Mario Vargas Llosa lo compara con tener una solitaria en el estómago y tiene razón. Claro, tiene sus momentos buenos, momentos en los que uno siente como si hubiera visto una luz muy grande. En este punto, la experiencia, efectivamente, puede conectarse con la lectura. He llegado a llorar con un libro, y ésas han sido las lágrimas más gozosas de mi vida.

ERH Alternas la escritura para jóvenes con la de adultos, si es que está bien expresado. ¿Cómo encajas estas habilidades, se llevan bien esos yo entre ellos?

AC Cuando me siento muy cansado o muy desgastado de escribir para adultos, descanso escribiendo para jóvenes. Es más relajado y más divertido. Es como ponerse a charlar con un grupo de niños después de dar clases en la universidad: un vaso de agua fresca después del vino.

ERH ¿Tus libros llegan a España? ¿De no ser así te preocupa?

AC Mis libros no se han comercializado en España, pero sí llegan, gracias a algunos lectores que los compran en México y se los llevan o los ordenan a través de la internet. Y gracias a mis publicaciones electrónicas tengo muy buenos lectores en España; siguen lo que voy publicando y ya me han invitado a colaborar en algunas revistas impresas.

ERH El fenómeno Internet ¿cómo lo percibes? ¿Te asusta, lo ves positivo, te desborda?

AC Me parece algo muy positivo: un saludable contrapeso a las grandes editoriales que sólo piensan en ganar dinero y en manipular el gusto de los lectores. Y ahora, con inventos como el I-pad, todo es aún más cómodo y eficiente. Creo que ahí está el futuro de los escritores: en la red.

ERH Crees que realmente hay algún tipo de pugna entre los libros electrónicos y los de papel de toda la vida. ¿Es para ti un avance o un retroceso?

AC Me parece que mi respuesta a la pregunta anterior vale también para ésta.

ERH En pintura hay muchas clases de pintores. Están los que desde pequeños nacen con determinadas habilidades; están los domingueros, que aprovechan el fin de semana para pintar al aire libre una puesta de sol; también los que pasan por la academia para tener un oficio, etc… ¿Ocurre en la literatura los mismo?

AC Sí, lo mismo.

ERH Si tuviéramos que empezar a leer otra vez ¿Por dónde deberíamos comenzar?

AC Deberíamos cerrar los ojos y pasar los dedos por los lomos de los libros, a ver cuál nos llama. Creo que cada lector tiene los autores que se merece y que, por lo mismo, nosotros no encontramos lo libros; ellos nos encuentran a nosotros. Hay que confiar en esta intuición: ley de vibración, le llaman los hermetistas.

ERH ¿Quiénes son para ti los autores fundamentales?

AC En mi vida han sido fundamentales los escritores del siglo XIX. Como muchos lectores precoces, empecé leyendo a Dumas, a Dickens, a Jack London, y luego, en la adolescencia, continué con Dostoievsky. Desde luego, me han marcado otros grandes autores de épocas anteriores —como Esquilo, Dante, Cervantes, Shakespeare— o posteriores, como muchos del siglo XX. Pero mi mundo literario es básicamente decimonónico, y éste es el período en el cual me he especializado en mi vida académica.

ERH Hace poco un escritor sudamericano decía que los escritores españoles están más atentos a lo que se escribe en Sudamérica que a lo que se hace aquí. Y que en estos tiempos los escritores españoles vagan aquí sin rumbo. ¿Comulgas con esta opinión, o tu percepción desde fuera es diferente?

AC No lo sé porque nunca he vivido en España.

ERH ¿Crees que la escritura que se hace actualmente en Sudamérica sufre las influencias de la narración periodística?

AC No, no lo creo. Hay muy buenos escritores que empezaron en el periodismo, pero no es una regla general. De hecho, son los menos.

ERH Si tuvieras que hablar de escritores de toda la vida ¿Qué lugar ocuparían para ti los escritores rusos?

AC Bueno, han sido una gran influencia y una gran fuente de inspiración, primero Dostoievsky y Tolstoi y, en los últimos años, Bulgakov. Pero también han sido muy importantes para mí los escritores ingleses y los franceses.

ERH ¿Cómo sería la literatura norteamericana sin Chejov? ¿Los norteamericanos tienen hoy componentes suficientes en su cultura para desarrollarse por sí mismos sin mirar a los escritores del viejo continente?

AC Los norteamericanos tienen dos grandes cualidades: una es que siempre han sido muy receptivos a las influencias del exterior; la otra, que tienen una gran capacidad para dejar etapas atrás y volver a empezar. Estas dos virtudes les permiten una autonomía relativa. Pero en esta época ya ninguna cultura puede estar aislada. En cuanto a cómo se habría desarrollado su literatura sin Chejov, seguramente sería distinta. La literatura es como una malla: todo está relacionado, no se puede explicar la existencia de ninguno de sus elementos sin la concurrencia de todos los demás. ¿Cómo sería la literatura latinoamericana sin Edgar Allan Poe?

ERH Centrándonos en tu libro Las tentaciones de la dicha, en algunos relatos el vampiro está presente. Creo que la tradición vampírica o el interés por estos seres en México viene de antiguo. El cine mexicano nos mostró sus particulares adaptaciones como la mítica “Santo, el enmascarado de plata contra las mujeres vampiro”. ¿Cómo pervive el vampiro en el México actual? ¿Es su condición de no-muerto lo que engancha? ¿Es Hollywood el artífice de este mito?

AC Ciertamente, en México tenemos nuestros propios vampiros desde la época prehispánica. Los arquetipos vinculados a la sangre humana son muy fuertes en nuestro inconsciente colectivo. Recordemos que, en su primera entrevista, el emperador Moctezuma II le ofreció al capitán Hernán Cortés unas tortillas salpicadas con sangre como presente real. La sangre era la fuente de la vida para los antiguos mexicanos, igual que para los vampiros de las leyendas. Y, en efecto, la época moderna ha ofrecido su propia versión de estas tradiciones. Ahí, están por ejemplo, las historias del chupacabras. Las películas de Hollywood son como la versión descafeinada de todo esto.

ERH En un momento en el que el género parecía agotado resurge el vampiro en la literatura para adolescentes derivando hacia el séptimo arte de la mano de Hollywood ¿Qué pensaría Bram Stoker de todo esto?

AC Los nuevos vampiros políticamente correctos, que se dicen “vegetarianos” porque sólo se alimentan de animales pequeños, me parecen patéticos: una traición vergonzosa al género. Y una muestra más de lo que podemos esperar de la reelaboración políticamente correcta de nuestra cultura. Bram Stoker habría sentido náuseas.

ERH ¿En las historias de Las tentaciones de la dicha aportas algo de tus vivencias, o son pura ficción?

AC Creo que siempre que escribimos estamos haciendo nuestra autobiografía. No se puede escribir de otra manera, a menos que uno mienta, a menos que use la literatura para ponerse una máscara. En todos mis cuentos y novelas hay algo de mí, de lo que he vivido, de lo que he visto, de lo que he soñado.

ERH Con una descripción tan pormenorizada se lo dejas fácil a un cineasta. ¿visualizas las historias como películas?

AC No. Las visualizo como historias para ser impresas en papel. Aunque los críticos ya han señalado esta calidad visual de mi escritura. Tal vez tenga relación con que en mis ratos libres me gusta pintar.

ERH A las prostitutas que dibujas me las imagino tiernas, delicadas. Son madrazas preocupadas por la educación de sus hijos. ¿Conoces esa realidad?

AC Sí, sí conozco esa realidad. Desde adolescente. Nunca tuve una mala experiencia con una prostituta. He conocido muchas y en general son como las que imaginas, si no sienten la necesidad de ponerse a la defensiva: tiernas, delicadas, preocupadas por la educación de sus hijos.

ERH ¿Qué más puedes contar acerca de Lorenzo Ferrán? ¿Te lo has inventado todo? O es todo tan real como la vida misma. Me ha gustado esa manipulación femenina, sabiendo cómo jugar a tres bandas y dirigir el cotarro.

AC Lorenzo Ferrán está basado en un personaje que conocí en la vida real, hace unos veinte años. No era mi tío, como en el cuento, sino mi vecino. Vivía con dos mujeres, que eran hermanas. Y en el barrio le llamaban “el vampiro”. Eso es todo lo que toca a la historia real. El resto lo inventé.

ERH El Suicidio de los peces me parece un retrato bastante realista de nuestra sociedad. Una situación consecuencia del sinsentido diario. Un tanto cruel y dura. Cómo te posicionaste a la hora de escribirla. ¿Surgió por inspiración espontánea?

AC También a ese personaje lo conocí. Estaba medio loco, aunque había que tratarlo de cerca para darse cuenta. Una vez tuvo la idea de intentar seducir a la esposa de un agente de un cuerpo especial de policía. Me costó trabajo disuadirlo. Ese hombre estaba lleno de anécdotas así. Y en efecto, su vida era una ilustración perfecta del sinsentido diario de la vida moderna.

ERH El Castillo es otra historia con sorpresa, con mala leche al final. Podemos decir que es el fruto del desencanto en el que están inmersas muchas parejas que no se atreven a romper por la esclavitud surgida del acomodo diario.

AC Así es.

ERH Una conclusión que saco al terminar de leer tu libro es la de qué dura es la convivencia. Vayas donde vayas la historia se repite una y otra vez. ¿Está la vida en pareja avocada al fracaso?

AC No fue mi intención llevar al lector a esta conclusión. Y creo que no en todas mis historias hay ese pesimismo. En el primer cuento, por ejemplo, Maracuyá, hay una pareja que vive con sus propias reglas y es feliz, “locamente feliz”, según dice uno de los protagonistas. Y en el relato de las seis prostitutas hay una que tiene un marido amoroso que va por ella al trabajo.

ERH ¿Te ves dentro de alguna corriente literaria o te consideras un francotirador?

AC Ninguna de las dos cosas. Lo que yo escribo no va con las modas que hay ahora en la narrativa mexicana: historias de violencia, de narcotraficantes, de criminales. Y tampoco soy un francotirador: eso suena muy glamoroso. Digamos que soy un escritor independiente.

ERH ¿Hay un lugar de comunión donde pueda coincidir el escritor húngaro y el sudamericano?

AC Sí. Tenemos una larga historia de dictaduras, de desencantos, de revoluciones frustradas.

ERH El libro lo he gozado. Me ha sorprendido y motivado gratamente. Gracias.

http://elrollohigienico.com

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Juan Carlos Hidalgo

Existen recuentos que no son una obligación sino un placer. El balance de la literatura que se público durante el año pasado, trasciende los fenómenos mediáticos –que sólo alimentan Hollywood y los estantes de best sellers-, la asignación de un Nobel a un autor distante y los dislates de una clase política nacional que se regodea en sus miserias culturales. No fue un año menor para las letras, se publicaron varias obras de gran calado. Revisemos unas cuantas.

El mapa y el territorio, Michel Houellebecq, España, Ed. Anagrama

El francés es uno de los escritores más importantes e influyentes del panorama contemporáneo y sabe que la sociedad occidental se desbarata –especialmente Europa- y se plantea abordar la vaciedad y el aburrimiento que generan.

Parece indigno de una cultura tan desarrollada como la francesa el centrar la ponderación de esta novela a partir de la polémica generada por el autor al recurrir a material de la Wikipedia con cierta impunidad. ¿Acaso esos textos no son redactados por un cúmulo de autores anónimos? ¿No están destinados al uso público? Además, no tienen tanto peso en el resultado final.

Como sea, Houellebecq se alimenta del escándalo y no por ello su prosa pierde densidad y peso específico –todo lo contrario-. Esta es la incursión en las entrañas del mundo del arte a través de Jed Martin, un artista que primero retrata herramientas, luego amplía notablemente mapas Michelin hasta hacerse famoso con pinturas de gran formato en que aparecen Steve Jobs y Bill Gates jugando ajedrez o Jeff Koons repartiéndose el mundo del arte con Damien Hirst.

Pero también es una especulación a propósito del grado cero al que han llegado las relaciones personales en la Francia de hoy. El amor se rechaza y desdeña, las relaciones filiales parecen sacadas de un congelador y no hay oportunidad casi para la amistad o la simple convivencia colectiva.

Para cerrar la trampa, el autor se desdobla en su propio personaje y narra su propio asesinato bizarro, con lo que amplía el registro a un policial que luego muta a prospecciones futuristas. Este escritor sigue siendo ofreciendo retos, exige e increpa al lector. Provocaciones al margen, su escritura desquita plenamente el tiempo que le dedicamos. Uno de los grandes, pésele a quien le pese.

Libertad, Jonathan Franzen, España, Ed. Salamandra

Este escritor norteamericano goza de prestigio literario y posicionamiento mediático, por lo que su trabajo es seguido minuciosamente (Hasta Time le dio portada). Mucho se exige y se le exige. Ahora se propuso un ejercicio escritural de largo aliento en que retratara a tres generaciones de una familia de clase media. Y ha obtenido una radiografía que incomoda y puede llegar a herir. Del romanticismo ecologista, a la competitividad deportiva pasando por la voracidad corporativa e instalándose largamente en la crisis familiar, social, afectiva y política.

La caústica revisión del pasado reciente y la actualidad (post 11-S) requirió de afanes parecidos a los de Balzac, Tolstoi y Proust. Franzen buscó narrar con exhaustividad la vida misma, debido a ello su propuesta consiste en adaptar el modelo de la novela decimonónica a los tiempos que corren.

En el entorno de los Berglund hay posibilidad de un acercamiento crítico a los yuppies, a la pugna entre conservadores y progresistas, a la ética y discurso de los rockeros, a la hipocresía y vaciedad del modelo social imperante. Se trató de un reto mayúsculo del que un escritor con sobrados recursos salió bien librado. Una obra que irá creciendo con el paso de los años.

La marrana negra de la literatura rosa, Carlos Velázquez, México, Ed. Sexto piso

A lo largo de los años he confirmado que los rockeros nacionales leen poco, que poseen una cultura general a la baja y que suelen ser especialmente sensibles a la crítica –son de piel delicada-. Este sumum de particularidades no los deja muy bien parados; así, en el rock nacional no abundan las referencias de alto nivel –si acaso un regodeo en la cultura popular-, el manejo del lenguaje es pobre y los exabruptos de los rockstars no son escasos cuando reciben una crítica seria y no el típico apapacho del fan irredento.

Nuestro rock tiene mucho de parodiable, hay tanto de donde hacer escarnio, y ello pasado por el tamiz de un escritor tan lleno de mañas y mala leche como el torreonénse Carlos Velázquez no podía sino producir uno de los relatos más memorables, divertidos y cáusticos que se hayan escrito sobre el rock mexicano. El alien agropecuario es un chavo de rancho que padece síndrome de Down pero que se convierte en la figura del grupo punk Tafil, que en pos del éxito comercial pasa a llamarse Los ornitorrincos blancos de la cultura beige y a tocar “tecnoanarcumbia”.

Los clichés, vicios, manías y mañas de nuestras figuras son expuestos de un modo hilarante e implacable, por un autor que dice haberse inspirado en algunos de los vocalistas de las agrupaciones más encumbradas de los últimos años. El alien agropecuario ha cundido como reguero de pólvora y contribuye a potenciar la buena fama de un libro que se completa por otros 4 relatos igual de notables y logrados. Velázquez puede pasar del delirio criminal (No pierda a su pareja por culpa de la grasa al esbozar prácticas sexuales fuera de las lindes típicas (La jota de Bergerac, El club de las vestidas embarazadas).

-111115 211222de enero 201215 de enero 201215 de enero 2012

Las posibilidades del odio, Milenio Hidalgo

http://hidalgo.milenio.com/

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El Señor de la Montaña
Fernando Savater

Entre los clásicos de la literatura hay muchos a los que veneramos sin apenas comprenderlos, por adhesión a nuestra tradición cultural: y está bien que así sea. De otros -¡Shakespeare!- nos deslumbra la obra, mientras su silueta personal permanece entre sombras o leyendas. Pero de vez en cuando hay uno del que nos hacemos amigos, que se gana nuestro aprecio humano sin restarle encomio intelectual, del que podemos ser devotos dentro de la simpatía y hasta de la familiaridad. El más ilustre de estos prójimos, el más perdurable porque dura cambiando (como el tiempo mismo) es Michel de Montaigne.

Para quienes creemos que en la vorágine mutante de las formas sociales, las tecnologías, los credos y las modas hay algo esencialmente humano que se mantiene, reconocible siempre, Montaigne es un aliado insustituible. Sus Ensayos, el género que inventa casi sin querer para seguir dialogando intelectualmente con su desaparecido amigo La Boétie, se refieren de mil maneras a la fecha en que fueron escritos, hace más de cuatro siglos. A esa época lejana pertenecen muchos de los acontecimientos que narra, el gusto por la erudición grecolatina que maneja, las opiniones científicas que comenta, los aspectos de la cotidianidad que aparecen a cada paso, etcétera… Sin embargo, el hombre que los refiere, con sus dudas, sus manías y sus temblores, se nos parece en todo. Esta combinación entre lo circunstancialmente remoto y lo íntimamente cercano constituye su inmarchitable encanto.

Hoy es frecuente representar obras teatrales del pasado con ambientación, decorado y referencias históricas actuales; por el contrario, los Ensayos nos muestran nuestros sentimientos cotidianos confrontados con un entorno social y mental cronológicamente exótico. Leyéndolos, sentimos o creemos sentir lo que hubiésemos experimentado de haber vivido en el siglo XVI: pero, sobre todo, compartimos empáticamente lo que Montaigne habría padecido o gozado en nuestro presente. Por eso nos producen un ambiguo y placentero escalofrío en el que la curiosidad por la extrañeza de lo ajeno se transforma en reconocimiento de lo más propio y personal, lo que nunca habíamos contado a nadie pero que ahora nos llega dicho con vivacidad y gracia por una voz ajena, distante y próxima, que nos susurra al oído: tua res agitur, se trata de ti. Somos en lo que cambia, no cambia lo que somos.

Esta fidelidad perspicaz a la humanidad que compartimos le ha granjeado lectores adictos en todas las épocas, empezando por Shakespeare: unos le han tomado como maestro o compañero de viaje, otros han regañado con él con animosidad personal (¡Pascal!), pero siempre lo han tenido por imprescindible. Cada época lo toma como referente de actitudes, temores y esperanzas: quizá la estimación más emocionante sea la de Stefan Zweig, al final de su vida, a punto de suicidarse en el exilio tras la Europa que según él ya se había suicidado, que le convierte en símbolo de la tolerancia perdida y del sonriente y escéptico humanismo martirizado.

Busca las Obras y Ensayos de Michael de Montaigne en la planta alta de la Biblioteca en la clase 800, te esperamos

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Philippe Brenot. El sexo y el amor. Cómo conciliar amor, ternura, afecto y sexualidad. Paidós, 2005. Clasificación 155.3 B74

Con la lectura de este libro, aclararás muchas dudas concernientes al sexo y el amor y podrás deshacerte de mitos que nos han inculcado al respecto:

¿El sexo es algo natural? ¿El niño carece de sexualidad? ¿El amor es algo sucio? ¿De amor no se habla? ¿El sexo es una moda? ¿El sexo y el amor son diferentes? ¿Qué es el orgasmo? ¿Las mujeres no fantasean? ¿Sólo cuenta el primer amor? ¿No hay amor sin fidelidad? ¿El tamaño es importante? ¿Se puede hacer el amor durante el embarazo? ¿Existe la eyaculación femenina? ¿Es verdad que el hombre es el sexo fuerte? ¿Qué hacer después de tener relaciones sexuales? ¿Hay que hacer el amor todos los días? ¿Los hijos acaban con la pareja?

Como puedes ver, este libro abarca una temática muy amplia de la sexualidad, con un lenguaje accesible, directo, sin rodeos y claro, para que resuelvas todas las dudas que has tenido sobre sexo, amor y sexualidad.

Recuerda que una parte primordial de la salud humana es la salud sexual. En 1972, la Organización Mundial de la Salud tuvo un gesto simbólico importante al integrar la salud sexual en los objetivos de salud pública: según la OMS, se trata de liberar a los individuos del miedo, la vergüenza y las creencias erróneas para poder vivir su sexualidad con libertad. Éste es uno de los objetivos de este libro: eliminar los tabúes, liberar las conciencias y desculpabilizar los gestos más sencillos de la vida íntima, con el propósito de que su lectura resulte beneficiosa y permita que cada uno avance por sí mismo y con la persona de su elección.

Encuentra este libro en la planta baja de la Biblioteca bajo la clasificación 155.3 B74, Recuerda que también puedes tramitar tu credencial para solicitar libros a préstamo a domicilio.

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Luis Alfredo Cruz Ramírez. Decir el polvo. Poemario. Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, 2009

En este poemario, podrás dialogar con Italo Calvino en la Universidad Nacional, viajarás a ciudades maravillosas como París, Roma, Moscú y Ciudad del Polvo, donde conocerás las entrañas de las fábricas, su dureza, su horror y su lenguaje.

Luis Alfredo Cruz Ramírez nos lleva de la mano a través del tiempo y del espacio, así como por distintas imágenes y fantasías que se convierten en realidades una vez que te adentras en las lecturas de sus versos.

Alfredo Cruz Ramírez puede estar narrando el andar del polvo de Ciudad Sahagún, pero pudiera ser cualquier otra ciudad moderna, plagada de fábricas, pobreza, miseria, violencia e infiernos individuales: Diversas formas toma el que disperso viene / tantos rostros amolda como cuerpos integra / es su espesura negra y su caudal incolora /

Luis Alfredo Cruz Ramírez nació en Ciudad Sahagún, Hidalgo, 1973, donde vivió hasta 1990, año en que decide iniciarse en el oficio de escribir poesía. Publica por primera vez en el suplemento cultural Intervalo. Esporádicamente también publica en revistas como Tierra Adentro y Eclosión y participa en el poemario colectivo e independiente Entre la grieta y la luz. Formó parte de los talleres de creación en Tulancingo y del primer taller virtual en español POESIA.COM con sede en Argentina. Ha sido miembro de diversos colectivos culturales independientes en Hidalgo, ciudad de México y Guanajuato. Entre tanto, se tituló como Ingeniero en Agroindustrias por la UAEH, es Maestro en Ciencias y Doctor en Bioquímica y Biología Molecular por el IPN. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde el 2004. De 2007 a la fecha trabaja como investigador posdoctoral en el Departamento de Biología de la Universidad de Utrecht en Los Países Bajos. Añora poder devolverle al oficio de hacer poesía el tiempo que en estos años le ha robado. Este es su primer poemario publicado.

Te invitamos a leer este poemario, que forma parte de la colección Nuevas Voces / Poesía del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, que además tiene en su portada un dibujo de Rodrigo Maawad El viajero, 2008. Búscalo en la sala Fondo Hidalgo de la Biblioteca, en la planta alta.

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