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 Biblioteca Central del Estado de Hidalgo Ricardo Garibay

 

La biblioteca es un espacio de crecimiento continuo, de interacción entre los usuarios, los libros y el bibliotecario (a), entre la duda y el conocimiento, entre la búsqueda y el hallazgo, entre el placer y la lectura. La biblioteca cumple un doble objetivo: preserva y clasifica información, y es un ámbito de promoción de la lectura. Es imprescindible para el acceso a diversos textos y a obras culturalmente relevantes, propicia la reflexión, la creación y la interacción con otros; un sitio donde se colabora en la formación de lectores como sujetos autónomos, participativos, críticos, capaces de obtener información, seleccionarla y aplicarla.

 El rol del bibliotecario (a) tiene una función pedagógica esencial, ayudar, orientar y conocer son algunos verbos que reflejan su tarea, la cual supone tener en cuenta las necesidades y los intereses de los usuarios, así como generar estrategias que difundan la lectura y el uso del libro no sólo en la escuela, sino fuera de ella, al  comprometer la participación activa de jóvenes y niños, sus familiares y maestros.

 El objetivo de esta guía es reflexionar juntos sobre estos puntos para encontrar algunas acciones que potencien la promoción de la lectura y del libro desde la biblioteca. Enlistamos algunas ideas que pueden ayudar para seleccionar títulos y temas, promover la lectura y fomentar la participación de la familia y de la comunidad.

 

Niveles de lectura

 Toda lectura se construye sobre una base de conocimientos previos. Para leer debemos estar implicados de alguna manera con el texto. Hay que tender un puente entre la obra, su contexto, el autor o el tema y los lectores.

 De acuerdo con los saberes previos, los intereses del lector y el tipo de texto, existen cuatro niveles de lectura:

Lectura mecánica, que corresponde a la capacidad de deletrear y de hilvanar las palabras en una sucesión coherente.

Lectura funcional, la cual permite resolver exigencias cotidianas y comprender textos frecuentes en nuestras vidas, como avisos, folletos o instructivos.

Lectura instrumental, orientada a buscar determinada información, con la finalidad por ejemplo, de solucionar un problema o elaborar un informe.

Lectura analítica, no sólo reflexiona sobre lo que el texto dice, sino acerca de cómo lo dice y con qué intención.

 ¿Cómo formar lectores capaces?

 Un campo ideal para potenciar la comprensión lectora nos lo proporciona la lectura de obras de ficción, en las que aparecen diferentes tipos de tramas, de géneros y de textos. El lector se sitúa en el espacio del “como si”, que no es otro que el mundo del juego. Si domina la mecánica de la lectura, pronto se sentirá implicado en la obra y, casi sin darse cuenta, como un detective, estará acumulando pistas para comprender el texto, aunque en la literatura a veces la narración no sea lineal, o en otras palabras el camino nunca es unívoco.

 

El papel del bibliotecario como mediador de la lectura

 La lectura no sólo es un momento de soledad y quietud, también es una actividad eminentemente social. Detrás de cada lector hay una trama de relaciones sociales que hicieron que ese libro llegara a sus manos: el regalo de un familiar o amigo, la elección de un profesor, la recomendación de un compañero y por supuesto, la mediación de un bibliotecario (a).Su rol resulta importantísimo como intermediario entre los libros y los jóvenes usuarios.

 Invitarlos con pasión a la lectura siempre será mejor que la obligación, las tareas, los sermones o cualquier slogan. No olvidemos que los chicos tienden a imitar todo aquello que hacen los adultos que admiran y quieren. En este sentido, algunas de las siguientes actitudes del bibliotecario (a) pueden ser clave para despertarles el deseo de leer:

a) su gusto por la lectura y entusiasmo por comunicar esta afición.

b) la capacidad para observar las reacciones de los lectores ante los diversos tipos de textos.

c) la curiosidad por conocer los gustos y las preferencias de los lectores a través del diálogo.

d) el interés por la literatura infantil y juvenil y cuanto contribuya a enriquecer su difusión.

e) el tratamiento individual  de grupo del itinerario de lecturas.

f) la disposición para leer, narrar, comentar y recomendar libros.

 ¿Qué libros seleccionar para cada etapa?

 Desde los seis meses hasta los tres años, los pequeños inician su contacto con el objeto libro, por eso es fundamental que lo hagan en un entorno de afecto y de goce por la palabra (oral o escrita). Se sugieren los libros informativos y con juegos que estimulan su curiosidad por el mundo y favorecen la adquisición de vocabulario, donde disfruten de los cuentos centrados en un personaje fácil de reconocer y con el cual puedan identificarse (niños o animales); los textos con ritmo y rima (canciones, poemas, disparates, trabalenguas)  con ilustraciones muy coloridas, donde el lenguaje sea sencillo pero poético.

 De los cuatro a los siete años, aparecen los porqués y las preguntas insólitas, se experimentan terrores personales que deben ser atendidos por los adultos. Los chicos ya han desarrollado el concepto básico de la narración y disfrutan de todo tipo de relatos. Se sienten atraídos por los cuentos de animales, de princesas y hadas, las historias familiares y las fantásticas.

 A partir de los ocho y hasta los doce, los niños afirman su independencia y disfrutan participando en juegos de equipo. Les encantan las novelas de amor, de ciencia ficción, las aventuras de pandillas, las historias de detectives y fantasmas. Se sienten atraídos por las figuras de los héroes. A esta edad pueden conjugar la realidad y la fantasía en partes iguales.

 La adolescencia es una etapa de crisis, rebeldías y transformaciones, pero también es la edad marcada por los descubrimientos y una sensibilidad en expansión. Una conducción adecuada y una propuesta amplia que le permita al joven explorar diferentes tipos de géneros y temáticas resultan decisivas para la formación de un lector autónomo, libre, competente y que experimente el placer de la lectura.

 Algunos criterios a la hora de seleccionar el material

  

 Los puntos a tener en cuenta a la hora de seleccionar libros para la práctica de la lectura, son la edad del lector, intereses personales, géneros predilectos, autores más pedidos, también algunos criterios que  ayudan  a la calidad de la selección:

1) En el caso de los niños más chicos, el formato pequeño y una buena encuadernación   facilitarán tanto el placer visual como material del libro.

2) Para quienes están aprendiendo a leer, la mayúscula de imprenta facilitará su comprensión. La letra clara, con un cuerpo importante, siempre estimula la lectura.

3) Los espacios en blanco en la página, ya sean producto de un interlineado abierto y/o de los márgenes amplios, invitan a seguir leyendo.

4) Las ilustraciones juegan un papel fundamental dentro de la literatura infantil, por eso es importante seleccionar obras de calidad que ofrezcan riqueza plástica y diversidad visual.

5) La presencia de los elementos que complementan una buena lectura (biografía, comentario de contratapa, prólogo, notas al pie, epígrafes, etcétera), es parte indispensable de todo libro y es una instancia clave en el proceso de lectura de cualquier obra.

6) La calidad del papel, la tinta y la encuadernación contribuirán a hacer del libro un objeto que estimule el deseo de abrirlo, de conocerlo y de poseerlo.

7) Los ejemplares cosidos resisten el uso intensivo que el libro puede tener en una biblioteca, especialmente si sus usuarios son los niños, para quienes resulta clave la posibilidad de manipularlos como objetos.

8) Cuando elegimos obras cuyos originales fueron escritos en otro idioma, es fundamental conseguir una traducción al castellano que esté completa y sea fiel al original. Otro punto por considerar es la calidad de esa traducción, ya que existen ediciones de obras clásicas muy económicas pero cuyo lenguaje no responde a un buen manejo del idioma.

 Día tras día se consolida la consulta de material bibliográfico a través de Internet, este medio vuelve accesibles las bibliotecas más importantes del mundo para millones de personas, pero no tiene como objetivo la formación de lectores, tarea que por su compromiso con la igualdad de oportunidades, seguirá estando en manos de padres, maestros y bibliotecarios.

 Estrategias de promoción de la lectura

 Las estrategias para la promoción de la lectura son una serie de acciones orientadas a estimular, consolidar y desarrollar este comportamiento. Serán particulares en la medida en que respondan a una determinada necesidad y a un contexto específico; requieren de una planificación previa y de cierta flexibilidad que permita realizar ajustes durante su implementación para garantizar una acción eficaz. Promover la lectura supone continuidad para que los jóvenes puedan explorar distintos textos y se afiancen en su proceso.

 Además de la tarea del bibliotecario, la participación y el compromiso de los docentes, la familia y toda la comunidad educativa, resultan clave en la formación de lectores porque los adultos representan el modelo a imitar. A continuación presentamos algunas propuestas que el bibliotecario podrá recrear y adecuar a su ámbito.

 I) Presentar a los alumnos que visitan a la institución los servicios y materiales que ofrece la biblioteca.

II) Diseñar con ayuda de los chicos dibujos que representen formas de identificación que hagan más grata  la hora del cuento.

III) Crear juegos a partir de las partes del libro y los elementos del paratexto (biografía, comentario de contratapa, prólogo, notas al pie, epígrafes, etcétera)

IV) Proponer actividades relacionadas con la clasificación del material bibliográfico a partir de diferentes criterios.

V) Enseñarles a los niños a utilizar la computadora para ubicar los libros en los estantes, rastrear bibliografía, ficharla, etcétera.

VI) Exponer en una mesa novedades editoriales y catálogos.

VII) Sugerir en una cartelera lecturas a partir de fechas alusivas y efemérides, género, temática o edad del lector.

VIII) Contar con títeres, marionetas, sombreros, máscaras y objetos que puedan acompañar, en determinadas ocasiones, la lectura o la narración oral.

IX) Planificar diferentes acciones para la comprensión de la lectura: reconstrucción de las secuencias de una narración, producción de nuevas versiones a partir de un cuento, cambios en el punto de vista, etcétera.

X) Preparar una cartelera con noticias referidas al mundo de la literatura infantil, novedades editoriales, presentaciones de libros, premios, concursos, ferias, espectáculos y actividades de interés, etcétera.

XI) Armar una lista de los títulos más leídos en las distintas actividades.

XII) Aplicar encuestas y/o cuestionarios que den a conocer las preferencias de los visitantes.

XIII) Estimular a los lectores para que lleven un registro personal de los libros que se llevan de préstamo a casa.

XIV) Abrir una carpeta en la cual los niños guarden sus opiniones escritas y recomendaciones sobre los libros que vayan leyendo. En el caso de los más chicos, la bibliotecaria puede orientar la tarea. Al finalizar la actividad se leen los comentarios, al mejor se le premia y se realiza una votación para determinar cual fue el que más gustó.

XV) Convocar por las redes sociales a encuentros de lectores para intercambiar recomendaciones de libros.

 Actividades con los padres y los abuelos

 I) Organizar jornadas de lectura y narración de cuentos con la participación de los padres y los abuelos.

II) Pedirles a los padres de los más chiquitos que lean con ellos durante el fin de semana algún cuento y envíen el comentario por las redes sociales o por escrito para compartir con el grupo.

III) Diseñar con los padres trabajos que estimulen la investigación bibliográfica.

IV) Organizar visitas a librerías, ferias de libros u otras bibliotecas en compañía de docentes y familiares.

 

Ideas para fomentar la participación de los jóvenes

 a) Desarrollar talleres de lectura, escritura, historieta, filosofía para chicos, etcétera.

 b) Proponer en una cartelera consignas que estimulen la escritura (continuar un relato colectivo, producir anagramas y palíndromos, completar poemas, letras de canciones, etcétera) y cuyas propuestas se renueven mensualmente.

c) Organizar concursos literarios para una determinada fecha (Día del Niño, Día de la Primavera, etcétera). Proponer categorías y temas atractivos por ciclo.

d) Realizar ciclos de cine; realizar el análisis de la versión cinematográfica de títulos cuya lectura ya hayan completado.

e) Organizar encuentros de teatro leído por los chicos.

f) Estimular la escritura de cartas a los autores favoritos y enviarlas a las editoriales.

g) Realizar encuentros con los autores cuyas obras han sido leídas por los chicos, preparar cuestionarios, grabar las preguntas, tomar fotografías y organizar una publicación en internet con todo el material.

 h) Exponer obras de los propios chicos inspiradas en cuentos, poemas y otras lecturas.

i) Crear un blog infantil para difundir las actividades de la biblioteca, recomendar libros y dar a conocer las producciones de los jóvenes usuarios.

 

Un espacio para la comunidad

 A) Planificar con los usuarios de las colonias vecinas un programa de lectura para compartir con sus familiares en sus casas.

B) Proseguir con el programa Libros al viento para llevar la lectura a espacios no convencionales, como el patio de la escuela, una cancha del barrio, etcétera.

C) Montar espectáculos de narración oral para la comunidad.

D) Invitar a especialistas de diferentes disciplinas en servicio social (Psicología, Medicina, Ecología, etcétera) para dar talleres, cursos y conferencias sobre temas de interés.

E) Presentar libros de autores locales con apoyo del municipio.

F) Crear un espacio radial en el blog infantil para desarrollar un micro de promoción de la lectura.

 

Propuestas

 A continuación les ofrecemos una serie de proyectos para trabajar la promoción de la lectura desde la biblioteca con diferentes ciclos. El  nombre de cada taller está directamente relacionado con  los libros que se escojan para cada propuesta de trabajo, que al igual que las actividades están solamente sugeridas, la idea es que las bibliotecarias de sala infantil, hagan los ajustes que consideren necesarios en su duración y la edad de los participantes.

 

I)  Título del taller: La rama rema, la rima es roma

 Propuesta: durante la primera infancia se prefieren los poemas, las canciones y las obras que privilegian la sonoridad de las palabras y la música. El sentido del texto queda relegado a un segundo plano: esto explica la preferencia de los más chicos por las adivinanzas, el humor, y la musicalidad de la palabra.

 Objetivo: resulta ideal la integración con las áreas de Educación musical, Educación plástica y Educación física.

 Actividades: Trabajar a partir de diferentes propuestas: por ejemplo, iniciar la lectura de algunos poemas y pedirles a los chicos que los ilustren; identificar en las ilustraciones propias y en las del libro los elementos que se mencionan en cada composición; confeccionar una lista de lugares, otra de objetos y una tercera con nombres de animales para luego reconocer las palabras que riman; crear disparates y dibujarlos; escribir palabras al revés; producir poemas con diminutivos, aumentativos o superlativos.

 Leer implementando diversas modalidades: en voz alta, a dos voces, una estrofa cada uno, a coro los estribillos de las canciones o las onomatopeyas, dramatizando los diálogos, utilizando diferentes tonos de voz, etcétera. Luego, seleccionar entre todos las canciones que más les hayan gustado y aprender a cantarlas.

A medida que realicen la lectura de Adivinanzas y dichos, pedirles a los chicos que elijan las coplas que más les hayan gustado para memorizarlas y compartirlas con el grupo.

 

II) Título del taller: inventar con letras

 Propuesta: los libros de entretenimiento nos ayudan a experimentar con el lenguaje, a jugar con el sonido, la forma y el sentido de las palabras y sus relaciones con la imagen.

 Actividades: Inventar bichos raros y animalitos a partir de números, ponerles nombre y dibujarlos. Memorizar la copla de amor que más le haya gustado a cada uno y organizar un minirrecital. Dibujar coplas o poemas. Inventar mentiras. El/la bibliotecario/a puede tomar nota de las creaciones. Confeccionar, entre todos, una lista de preguntas curiosas. Con la guía del/la bibliotecario/a y la colaboración de la familia y los docentes, buscar las respuestas y compartirlas. Armar un diccionario ilustrado con las palabras que usaban cuando eran más chicos. Armar una colección con producciones propias y recopiladas de piropos, trabalenguas, colmos, refranes, adivinanzas, cosas estrafalarias, piropos, etcétera.

 Objetivo: ejercitar la propia imaginación, compartiéndola  con padres y abuelos al finalizar  el trabajo del grupo. Leer producciones propias; cantar las canciones preferidas; proponer a los asistentes la resolución de adivinanzas y trabalenguas, etcétera.

 

III) Título del taller: Ecología para toda la  familia

 Propuesta: el cuidado de la naturaleza exige un conocimiento y una comprensión global del tema. Hay que contar con información completa y actualizada en un lenguaje accesible para los niños y al mismo tiempo, científicamente riguroso, con abundantes ilustraciones y fotografías, que permitirá crear una conciencia ecológica a partir de la cual se desarrollen conductas concretas comprometidas con el cuidado del medio ambiente.

 Actividades: los niños con la coordinación de la bibliotecaria, evaluarán qué información seleccionarán en el tema para investigar, que incluye cuentos, poesías o canciones que traten el asunto elegido, ilustrado con fotografías y dibujos, recortes de diarios y revistas, recomendación de películas o programas de televisión, etc.

 Objetivo: organizar actividades especiales para la familia, excursiones y paseos ecológicos; reciclado de latas, papeles y vidrios; proyección de documentales; jornadas de trabajo para mantener plazas, paseos y parques; campañas de concientización para ahorrar agua, gas, luz y gasolina, etc.

 

IV) Título del taller: Los derechos de los niños

 Propuesta: darles a conocer sus derechos a los niños para crear desde la infancia una conciencia sólida del bien y la justicia, y que sirva de fundamento a los futuros ciudadanos para una mejor convivencia y desarrollo.

 Actividades: Conseguir la Declaración Universal de los Derechos del Niño para consultar durante el taller. Buscar recortes en revistas y en internet que se relacionen con el tema Derechos del Niño para armar una carpeta. Leer lo recopilado  y organizarlo en carteles por derecho. Organizar un mural para sintetizar las lecturas realizadas. Incluir dibujos, frases de los cuentos y  opiniones de los niños.

Estas propuestas buscan potenciar el aprendizaje grupal y el trabajo cooperativo entre todos los participantes, niños, padres y personal de la Biblioteca Central del Estado. Promueven la participación infantil activa, misma que enriquecerá el contenido de los talleres. El objetivo central es acercarlos por distintas vías al libro y promover el placer por la lectura.           

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Tengo un año  cuatro  meses de asistir al hospital infantil del DIF, a realizar la lectura de manera individual a un promedio de 5 niños por sesión. Las edades de estos niños fluctúan entre los 2 y 15 años y se encuentran en las salas de medicina interna y aislada; con una gama de padecimientos que van desde  infecciones, enfermedades sistémicas, traumatismos y lamentablemente diferentes cánceres.

Los niños están en cama  e invariablemente cuando me he acercado a cada uno de ellos, me presento diciéndoles que voy de la Biblioteca Central y que si desean que les lea algún libro; su respuesta  es un SÍ, aunque puede ser un sí con mucho entusiasmo o tímido.

Dependiendo de la edad les doy a elegir entre tres libros el que desean que les lea, la primera lectura la describiría como momentos mágicos en los que olvidan momentáneamente  su molestia o dolor y nos hace sentir como si nos conociéramos desde hace tiempo, claro que hay niños que por su larga permanencia en el hospital  anticipan mi llegada y esperan  con entusiasmo que me acerque a que les lea. En ocasiones sus papás aprovechan el corto tiempo que me quedo con su hijo para salir a comer o simplemente para que les dé el aire, cuando la permanencia en el hospital es prolongada me doy cuenta del agotamiento de la madre hasta notar que la mamá se va apagando poco a poco.

Ya he tenido la vivencia en varias ocasiones que al llegar a la sala pregunto por aquel niño o niña a la que frecuentemente le leía y me responden con “ya falleció”. Cada vez que me dicen esto tengo una sensación de vacío  y me repito “hice por este pequeño o pequeña lo que podía hacer,  compartir un rato agradable, ayudarlo a olvidar por un momento su dolor mediante la lectura”.

El asistir al hospital me ha permitido reflexionar  profundamente sobre los regalos que la vida nos da  y  que no tienen precio como son la salud física, emocional y espiritual de nuestros hijos y de nosotros mismos, la capacidad de dar a los demás nuestro tiempo y  experiencias.

No sólo participo con los niños en la lectura sino también escuchando y siendo empática con las mamás, comprendiendo el profundo dolor que sienten frente a la enfermedad de sus hijos.

Marta Leticia Sierra Morales

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